Otelo

IMG_8717No quiero oír hablar de “moderneces”, dirían algunos, y entraríamos en la eterna discusión de si los clásicos sólo se pueden representar como se hicieron en el momento de su estreno o si existe la posibilidad de traerlos  a momentos más cercanos en el tiempo, con lo que aporta de bueno la identificación rápida e inmediata del espectador con lo que sucede en el escenario.

Pues habrá de todo, como no, pero en el caso de este “Otelo”, en versión de Paco Montes, yo apoyo la modernidad y la cercanía. Sin duda, la clave del éxito de este montaje es traer al siglo XXI a Otelo y a su patulea. ¡Todo un acierto! ¿Por qué? Porque vivimos en la época de la velocidad, todo tiene que pasar rápido y cuando una función dura más de noventa minutos se nos hace larga (algunas con la mitad ya adquieren la consideración de pesadas). Paco Montes cumple los deseos de la gente moderna y la lleva a esa duración. Habrá amantes empedernidos de Otelo que consideren que para versionar a Shakespeare hay que tener redaños, pues Montes los tiene y acierta con su idea. No olviden el mantra: “la mayoría de las veces, menos es más.”

Paco Montes, además, de versionar ha dirigido esta obra junto a Lucas Smint. Me da la impresión de que ambos directores llegaron a los ensayos con las ideas bien claras. Imaginar a Otelo y Yago corriendo por la playa mientras Desdémona y Emilia los esperan tomando el sol armadas con pamela y gafas oscuras no es moco de pavo para que surja la idea por casualidad. Este es sólo uno de los grandes momentos que nos regala la dirección.

La puesta en escena transmite seguridad, aceptación del riesgo y valentía, todo ello canalizado a través de unos actores que han sabido entender el mensaje que se quería lanzar desde la dirección. No tengo ningún pero para ninguno de los actores, que les vamos a hacer, ya habrá ocasión de repartir, pero aquí, no. Interpretaciones limpias, certeras y absolutamente creíbles, llenas de verdad como se dice en el argot. Feliz sorpresa haber podido descubrir a un elenco tan en línea, sin poder destacar a unos sobre otros. Sólo me distrajo María Herrero, a pesar de que ella es magnífica. Pero no fue por su interpretación, sencillamente, es que yo no era capaz de recordar en qué otro montaje la había visto. Bendito internet que a la salida me recordó que María había trabajado con Los Hedonistas en “Concierto para la Acumulación” que pude ver en la extinta Sala Triángulo, que en paz descanse. No me había olvidado de su cara, imagino, por la singularidad del montaje y, sobre todo, por su buen hacer que vuelvo a destacar aquí.

En este post, tengo que extender un agradecimiento especial al actor Iñaki Díez, otro gran descubrimiento de este montaje, por su perseverancia, porque gracias a él vi este “Otelo”, el Otelo de Paco Montes y al que, sin duda, debo el disfrute que viví durante esos noventa minutos y el regusto dulce que me lleve a casa.

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