La tentación se repite

Hoy he estado tentado a recaer en una acción absolutamente anormal en una sociedad organizada como la nuestra. Lo peor de todo es que en alguna ocasión no lo he podido evitar y me he dejado llevar por la corriente mediática que incita a su consumo.

La estampa que me hizo recapacitar sobre lo increíble de la acción se produjo como cuento: una de la madrugada. Al día siguiente había que madrugar para trabajar. El sofá me acogía cálidamente, me acurrucaba entre su respaldo y el brazo izquierdo. Una bolsa de pipas me acompañaba en el trance. Y mientras tanto me iba comiendo las pipas, obviamente. Enfrente, la televisión. Me tenía embelesado. Sólo se veían las imágenes de manadas de gente a los laterales de una carretera esperando la llegada de un coche. Era junio de 2006. El pueblo era Chipiona. El coche que esperaban era el que portaba el féretro con el cuerpo de Rocío Jurado.

Cuando recapacité sobre la escena que se vivía en el salón de mi casa me enfadé conmigo mismo. Era inaudito que alguien -yo- estuviese contemplando el duro trance de una familia retransmitido por televisión y amenizado con una bolsa de pipas. Ahí apagué la tele y me fui a dormir refunfuñando por el pasillo. Los medios nos crean obligaciones donde nos las hay. Ofrecen espectáculos donde sólo hay el dolor y la tristeza de una familia.

Hoy casi vuelvo a recaer con el funeral de Michael Jackson (ah, ¿pero es que aún no le han enterrado?). Desconozco la causa por la que el cuerpo del rey del pop aún no ha sido enterrado después de varias semanas fallecido -las autopsias terminaron hace días-, pero puedo imaginar el estado de agotamiento de su familia. Dejen descansar ya a Michael Jackson y a los suyos, pero para siempre. Que no surjan ahora especulaciones, noticias sin contrastar o ideas sobre la vida y la muerte del cantante. Será inevitable, ya lo verán. Lo contrario significaría que el mundo ha cambiado.

¡Cuanta gente en el estadio para darle el último adiós! (pero ¡qué hago viendo la televisión!) Ayer se decía hola a Cristiano Ronaldo en el Bernabeu ante 70.000 aficionados -con todas las cosas que tengo yo que hacer y la gente anda tan sobrada de tiempo, será la jornada intensiva– y hoy se dice adiós a Michael Jackson en otro estadio. Estadios polivalentes.

Me consuela saber que mi amiga Mariana, una intelectual de pro, se acostó más tarde que yo viendo el cortejo fúnebre de Rocío Jurado. Al final, ninguno somos infalibles, todos somos influenciables. ¡Qué desgracia!

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4 comentarios

Archivado bajo en el candelero

4 Respuestas a “La tentación se repite

  1. apomarr

    Por supuesto Isa!!! ya sabes que yo siempre me apunto!!!

    Jajaja. Besos

  2. Yo me apunto ya!!! De hecho, esa es la intención de Efecto Madrid!

  3. ISA

    Qué sí, que a la gente les encanta ser espectador de las historas de los demás ante la caja tonta….les gusta cotillear lo positivo…y lo negativo de vidas ajenas.
    Parece que sí,que tienen demasiado tiempo libre para eso…en lugar de vivir en sus vidas las cosas buenas y disfrutarlas.
    Y los medios televisivos sacan beneficio de todo esto, cuanto más carnaza mejor…..
    Por eso veo cada vez menos la tele….
    Yo me apunto a vivir y disfrutar…os venís conmigo?
    Un besote.

  4. ANA

    Unas pipas amenizando el duro trance televisivo del espectáculo de la muerte. Siempre se dijo que el muerto al hoyo y el vivo al bollo…
    Algunos mitos se han forjado postmortem pero
    jamás pensé que la última actuación de Jackson fuese el reality de su infinito entierro.

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