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De romanos y muertos en vida

Esta semana en Efecto Madrid viajaremos al Imperio Romano de la mano del emperador Nerón. Una versión teatral sobre la vida de este césar que narra el último periodo de su imperio y las conspiraciones de algunos de sus gobernadores. Todo ello bajo una puesta en escena innovadora, divertida y nada convencional. La función incluye bacanal. Josep María Riera, director y protagonista nos contará los detalles de esta función que se representa en la Sala Tarambana.

Escena de la función "Nerón"

La compañía La Zaranda, Teatro Inestable de Andalucía La Baja, acaba de estrenar en el Teatro Español la obra de Eusebio Calonge Futuros Difuntos. Eusebio y el director de la función, Paco de La Zaranda, aportarán los detalles de esta obra sorprendente y que presenta un teatro en estado puro.

Momento de "Futuros difuntos" de La Zaranda

La actriz Josele Román visitará Efecto Madrid

E iremos al cine para hablar de la última película de Miguel Albaladejo Nacidas para sufrir, seleccionada para el Festival de Berlín. Esta película permite a los espectadores volver a ver en la gran pantalla a la insuperable actriz Josele Román que tantos buenos momentos ha dado al cine español. Josele estaré en Efecto Madrid para contarnos cómo le va la vida.

Música, goyas y carnaval no faltarán esta semana en Efecto Madrid.

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Entrevista a Rebeca Valls

ENTREVISTA A REBECA VALLS

“Nuria Espert me dijo: a ti te han traído a La casa de Bernarda Alba para que aportes vitalidad”

La casa de Bernarda Alba es la obra maestra del teatro de Federico García Lorca. Ha sido representada por el mundo entero, contando con la interpretación de las mejores actrices españolas. El Teatro Español y el Teatre Nacional de Catalunya han traído a las Naves del Matadero una versión de este clásico dirigido por Lluis Pascual e interpretado por Nuria Espert, en el papel de Bernarda Alba, y Rosa María Sardá, como la Poncia. Rebeca Valls da vida en este montaje a Martirio, la cuarta hija de Bernarda. A Rebeca no le asustan los clásicos: interpretó magníficamente a Ofelia en Hamlet, también bajo las instrucciones de Pascual. Esta joven actriz conmovió los corazones de los espectadores con el personaje de Margarita en Amar en tiempos revueltos.

Rebeca Valls observa la expresión de Nuria Espert

Rebeca Valls observa la expresión de Nuria Espert

P. ¿La meta de una actriz española es hacer La casa de Bernarda Alba?

R. ¡Buf! Yo creo que una de ellas puede serlo. Pero no puede ser la meta total porque me quedaría sin objetivos y este es uno de ellos, pero no el único. Sobre todo, por hacerlo con quien lo estoy haciendo. Es como un sueño cumplido, pero sólo uno de ellos porque yo quiero seguir haciendo teatro y dando vida a personajes.

P. En La casa de Bernarda Alba, Lorca retrató los aspectos críticos de una sociedad, ¿crees que en el 2009 habría aspectos de la sociedad para criticar en un montaje teatral?

R. Esta pregunta me sugiere dos respuestas. Una, que Lorca podría seguir escribiendo esta obra aún ahora, dentro y fuera de España. Fuera de España muchas mujeres siguen estando Sigue leyendo

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Entrevista a Ana Fernández

ANA FERNÁNDEZ

“Miro a los ojos de los madrileños y me miran a los ojos. Eso me encanta”

Ana Fernández se dio a conocer al gran público con la película Solas de Benito Zambrano. Pero sus registros nos se limitan al cine. Su papel de Ruth en Regreso al hogar de Pinter marca su carrera sobre las tablas. Se nota que disfruta y es muy feliz haciendo este personaje. Tiene un aire de mujer tranquila, sosegada, que no se deja llevar por los excesos, lo que le aporta un tinte de intelectualidad y transmite un interés por cultivar el alma.

Ana Fernández en su camerino del Teatro Español

Ana Fernández en su camerino del Teatro Español

P. Ana, ¿cómo es tu personaje en Regreso al hogar?

Interpreto a Ruth que es la mujer de Teddy, que es el hermano mayor que seis años antes se ha marchado a América. Con la llegada de Teddy se desencadenan una serie de explosiones en este entorno familiar. Es una mujer de la que se sabe poco y lo que descubre el espectador es lo que irá contando y lo que irán contando de ella, sobre todo, su marido. Es madre, esposa y una mujer que se fue de un entorno cercarno a esa familia, según dice en un momento de la obra en el que recalca que no nació muy lejos de esa casa. Eso hace pensar que no se trata de algo nuevo para Ruth.

P. ¿La revolución la causa Teddy o la llegada de Ruth?

El principio de la guerra es con Teddy, el hermano mayor, no con ella.

P. ¿Y Ruth sufre ante esta vorágine?

Ella es una mujer capaz de analizar la situación ante la que se encuentra y de manejarla dependiendo de sus intereses, como hacen todos los personajes. Yo pienso que no sólo es una mujer que se deje llevar por la cabeza. Hay una fuerte intuición en lo que hace o no hace, dice o no dice. No es una obra que tenga una presentación clara de los personajes. Son escenas que se cortan y de una escena violenta se pasa a una de café, aunque la tensión esté en el subtexto. No sigue una estructura clásica y eso es lo fantástico de Pinter, que en él se mezclan todos los estilos, incluso hay algo del teatro de absurdo, aunque no la obra plenamente.

P. ¿Es difícil interpretar a un autor como Pinter?

R. Sí, pero es fascinante. Yo estoy encantada, disfrutándolo y muy orgullosa de estar en este montaje. Tener en Madrid una obra como Regreso al hogar es bueno, así como tener de pronto en cartel la obra de un premio nobel de literatura, que este mismo año nos dejó, y que se ha interpretado muy pocas veces en esta ciudad (el autor). Yo creo que es un autor de los grandes.

P. ¿Se siente mucha responsabilidad al interpretar a un premio nobel?

R. La responsabilidad es la misma. Esta obra es muy coral. Creo que en eso (Pinter) también es bastante inteligente. Hay pilares importante como el personaje del padre, Max o el personaje de Lenny. Son los dos jefes de esa manada, pero todos los personajes tienen una importancia y sin uno de ellos la obra no seguiría. Y Pinter en eso ha sido muy generoso con nosotros. En el caso de ella es la única mujer, así que doble regalo para una actriz.

P. ¿Qué simbología tienen las piernas de Ruth en este montaje?

R. Ella está en el imaginario de cada uno y cada uno se imagina la Ruth que quiere y con el espectador pasa lo mismo. Eso es muy lindo para quien la está interpretando. Las piernas son la sensualidad que luego llevan a la sexualidad. Hay mucha sexualidad en la obra también. Ella se maneja en un mundo de hombres, en una cultura machista y ella también tiene una cultura machista.

Ana Fernández

P. Ana, en tu experiencia como actriz cuando interpretas un personaje, ¿lo echas de menos cuando terminas el trabajo?

R. Sí, siempre. En cine me despido dos o tres días antes de acabar el rodaje. Dependiendo de la intensidad… cuando estás interpretando a un protagonista estás mucho más tiempo con él y notas la responsabilidad de otra manera. En cine pueden ser tres meses intensivos de búsqueda y de trabajo sobre un mismo personaje. El personaje de Ruth sé que me va a dejar huella. Es una despedida, dejas el camerino y la convivencia con tus compañeros. Además, Ruth  me permite la sensación de tener poder porque ella lo tiene.

P. ¿Te costaría ‘regresar al hogar’ de tu infancia y dejar Madrid?

R. Yo he descubierto en este tiempo que me voy sintiendo de allí donde estoy. No tengo grandes nostalgias, bueno, eso en mi tierra le dirían ser un poco descastá. Cuando me vine aquí eché de menos mi entorno, mi familia, mi gente, pero a Sevilla no porque sabía que Sevilla estaba ahí y que podría volver. El primer año que pasé en Madrid lo dediqué a descubrir Madrid. Lo pasé mal, no me veía haciéndome mayor aquí, pero porque yo estaba cerrada a una gran ciudad. Y de pronto pensé que era una tontería y el día que me abrí sentí que Madrid se abría para mí. Mi casa ahora está en Madrid. Ahora termino en el teatro y me voy muchos días caminando hasta mi casa. La gente de Madrid es muy agradable. Miro a los ojos y me miran a los ojos y eso me encanta.

P. ¿Qué es lo que más te gusta de Madrid?

R. Puede parecer tópico, pero los cielos de Madrid son impresionantes. Igual que el olor de Sevilla no se puede encontrar en otro sitio, a Madrid le pasa con el cielo. En mi calle, cuando llega el atardecer se ve como el cielo se apodera del asfalto y es impresionante. Y la lluvia. Me gusta mucho la lluvia en Madrid… y ya cuando hace buen tiempo y puedes mojarte y el asfalto está mojado y brillante, me encanta.

P. ¿Qué restaurante de Madrid nos recomendarías?

R. Esta noche voy a Nina. Estoy muy agradecida a ellos porque podemos llegar tarde, cuando salgo de trabajar, y que nos den de cenar y con una sonrisa de oreja a oreja es un gusto. Siempre hay un solomillo de buey cortadito con sal gorda. Sólo por eso merece la pena ir. Aunque en Madrid se come bien en muchos lugares. Por ejemplo, la tortilla. Es difícil encontrar un sitio donde no se coma buena tortilla en Madrid.

Dejamos a Ana meditando sobre su personaje en su camerino del Teatro Español. Ahí ha creado su hogar por una temporada. Las flores frescas no pueden faltar para crear la sensación de un lugar suyo, de intimidad, donde parece que sólo unos pocos afortunados hemos podido acceder. Mil gracias, Ana.

 

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La vuelta a la familia profunda

REGRESO AL HOGAR de Harold Pinter

Un hecho que en general es motivo de alegría en la mayoría de los hogares, como es la vuelta a casa del hijo que abandonó su entorno seis años atrás, en la familia de Regreso al hogar marca un antes y un después. Ya nada volverá a ser como antes para ninguno de sus miembros.

Cartel Regreso al hogarRegreso al hogar no es más que exageración de las relaciones humanas, no sólo en lo referente a las relaciones familiares sino en lo que se refiere a nuestras relaciones con los demás. Un padre abrupto, maleducado y que, a pesar de querer imponerse, ya ha perdido la autoridad, abre el cuadro de situación que va explicando al espectador quién es cada uno de los personajes.

El premio nobel Harold Pinter cuenta la historia de un familia que se presenta desmembrada, rota y sin visos de reconciliación. Y un hecho inesperado consigue unirles cuando cada uno vivía en su planeta a pesar de habitar bajo el mismo techo. Es un familia de hombres. La única mujer de la casa era la madre que murió. Ahora la única fémina de la historia es Ruth (Ana Fernández) la esposa de Teddy (Sergio Otegui), el hijo pródigo que vuelve a casa.

Ruth, una mujer tímida, desorientada ante un entorno nuevo, ante una familia llena de extraños. Max (Francesc Lucchetti), el padre, no acepta a una intrusa en su casa. Ni tan siquiera acepta a su hijo Teddy al que considera un intruso igualmente que abandonó el hogar familiar para irse con una mujer. Pero poco a poco se familiariza con Ruth y la admite en su  hogar. Y el resto de hombres de la familia se acostumbran a la presencia de esa intrusa familiar. La lucha comenzará cuando Teddy y Ruth decidan volver a su hogar conyugal.

Hay quien califica esta obra de Pinter como una de sus muestras de teatro del absurdo. Tiene un final inesperado, sorprendente, incluso se puede considerar imposible por lo que conlleva, pero no deja de mostrar lo que a muchos les hubiese gustado hacer ante esa situación y nunca se habría atrevido.

Ana Fernández y Sergio Otegui en Regreso al hogar

Francesc Lucchetti llena el escenario en el papel de Max, ese padre odioso y odiado por sus hijos. Siempre vivieron bajo el yugo de su voluntad radical y caprichosa. Lucchetti se transforma en Max y nos hace creer que su físico sólo puede corresponder con una personalidad como la del Max que Pinter concibió. Ana Fernández da vida Ruth. Las miradas inquietantes de Ana denotan una mezcla de timidez y altivez ante lo que vive en la casa familiar de su marido. La complicidad inicial que tiene con su marido en la obra, Ana la transforma en deseo hacia el resto del mundo. Por su parte, Sergio Otegui aguanta el tipo en el escenario intepretando a Teddy que tiene que soportar vejaciones y desprecios por parte del resto de personajes, consiguiendo que el público llegue a tener compasión de él. Antonio Gil, en el personaje de Lenny, aporta un aire chulesco y de superioridad que no se achanta ante las imposiciones del padre. Todos ellos coordinados por el director de orquesta que en esta función el experto director teatral Ferrán Madico que ha sabido conseguir que los actores de esta versión de Regreso al hogar proporcionen un profundo realismo a sus personajes.

 

Teatro Español

Sala Pequeña

Calle Príncipe, 25

Tel.: 91 360 14 80

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Entrevista a Charo Soriano

Charo Soriano

“A mí me gusta crear los personajes, no sólo decirlos”

Actriz de toda la vida. Dedicada en cuerpo y alma al teatro. Reconoce que si volviera a nacer, volvería a dedicarse al teatro. Sufrió junto a los autores y directores la época de la censura, pero recuerda aquel momento, por su intensidad, como algo especial, “algo tan maravilloso”. Tuvo la suerte de ser dirigida por Adolfo Marsillach en la polémica versión del Marat-Sade estrenada en 1968, por la que recibió el Premio de Intepretación en el ciclo de Teatro Latino. También reconocida en el cine donde destacan, entre otros, sus papeles en películas de Saura como El jardín de las delicias, Ana y los lobos o La casa de chivas por la que recibió el Premio del Sindicato del Espectáculo. En el Último viaje de Antonio Machado interpreta magistralmente a la madre amantísima del poeta.

Charo Soriano

La actriz Charo Soriano

P. ¿Qué conclusión saca el espectador de Último viaje de Antonio Machado?

R. La conclusión está muy clara. Es una historia supervisada por Ian Gibson, no hay ningún dato falso. Es un homenaje al exilio que cualquier ser humano en cualquier guerra tiene que dejar su casa, su familia, sus amigos y emprender un éxodo hacia no se sabe qué. En un momento dado a todos nos puede pasar o a cualquiera le pudo pasar. Y, sobre todo, sirve para darse cuenta de lo terrible de una guerra civil, que por desgracia siguen existiendo.

P. ¿Qué es lo más duro del exilio?

R. Yo, afortunadamente, no lo he vivido, pero estar en un país distinto, dejar todo tu mundo, tu vida, tus cosas personales debe ser de un desgarro terrible. Toda una vida que se deja de lado. Esto hace que las personas se sientan perdidas. Más aún si se rodea de las circunstancias que vivió la familia Machado. Antonio sabía que su madre se estaba muriendo y su madre sabía que a Antonio no le quedaba mucho tiempo de vida. La madre tambien sufría porque no sabía dónde estaban dos de sus hijos y además su hijo Manuel se separó de la familia por tener una ideología política distinta.

P. ¿Antonio Machado o su familia se sentirían identificados con la obra?

R. Ha habido parte de la familia que ha contribuido en la elaboración del texto. El otro día vino al teatro un señor que conoció a la familia Machado y cuando me vio salir del teatro me dijo: “¿Eres la madre? Es que en el papel que interpretas estás igual que ella”.

P. Sorprende la fortaleza de la madre de Antonio Machado.

R. Es un personaje con una fuerza impresionante aunque en todo momento emana cariño y ternura hacia su hijo enfermo. Ella llega a Francia con una salud más delicada que la de su hijo, pero resiste hasta que muere Antonio. A los tres día fallece ella. Eso me impactó. Si no fuera biográfico, pensaría que el autor se había pasado.

P. ¿La vida de Charo Soriano daría para una obra de teatro?

R. (Risas) Todas las vidas dan para una obra de teatro. Mi vida se ha centrado en el teatro. Si volviera a nacer, volvería a hacer teatro. También me ha gustado mucho el cine que he hecho, pero la pasión es el teatro.

P. ¿Tampoco has resistido a la televisión?

R. Llevo muchos años sin hacer televisión, pero he hecho muchos Estudio 1, que se cuidaban mucho, con muchos ensayos. Aunque la forma de trabajar en televisión ahora no me apasiona. Eso de que te den hoy un personaje y mañana tengas que salir a hacerlo… a mí me gusta crear los personajes, no sólo decirlos. Investigas el personaje y vas trabajando el personaje, estudiando por qué dice cada cosa y cómo se siente para expresarse así. Ese es el placer del teatro. Con la televisión, bueno, consigues popularidad.

P. ¿La popularidad es un placer o cansa?

R. Las dos cosas. Yo siempre he tenido claro que mi vida personal era mía, no quería contársela a un señor que no conocía de nada ni que investigasen sobre mi vida, ¿por qué? Yo a un amigo le cuento todo lo que quiera. Pero al igual que yo no opino de la vida de otros, nadie tiene por qué opinar de mi vida.

P. Comenzaste como meritorio del Teatro Español, ¿te acuerdas aún de aquellos días?

R. Síiii, me encantaba. Entonces había que tener un carnet que se obtenía estudiando tres años en el conservatorio o haciendo en un teatro nueve meses de meritorio para que pudieras trabajar. Todos los días me sentaba en una esquina del Teatro Español y me veía todas la obras. Me las sabía todas de memoria. Cuando terminé hice unos exámenes y quedé la número uno. Entonces se hacía la lectura de los textos con el autor y repartían los personajes. Al primer reparto que fui, para la obra El sexo débil ha hecho gimnasia de Poncela, me parecieron todos los personajes tan importantes que pensé que no había ninguno para mí, pero claro que lo había. Interpreté a una señorita huérfana que viajaba a Italia.

P. Ahora los actores tienen mucha más formación, pero no surgen grandes actores como entonces ¿por qué?

R. Ahora se dicen los personajes, pero no se crean. A mí me gusta crear los personajes, no sólo decirlos.  Yo tuve un profesor que nos decía que cuando se va al teatro y sin conocer a los personajes algo te atrapa de uno de ellos, ese normalmente es el primer actor. En el Último viaje de Antonio Machado ha dado la casualidad de que todos los actores creamos. Y eso se nota cuando el público sale emocionado.

P. Hoy el estreno de Marat-Sade ya no provocaría la revolución que causó cuando se estrenó en 1968 en el Teatro Español.

R. Claro que no. Hoy se puede decir todo y se puede hacer todo, pero en aquellas circunstancias era distinto. Durante la censura había un gran talento para decir las cosas sin decirlas. Había un talento muy agudizado. El estreno del Marat-Sade, dirigida por Adolfo Marsillach fue una noche memorable. Las protestas en la calle, apoyando la obra, fueron tremendas. Gente del partido comunista asistió a la representación y lanzó en el teatro panfletos con sus proclamas. Hubo quien dijo que habíamos pasado a la historia del teatro español porque habría un antes y un después del Marat-Sade. Estuvo sólo tres días en cartel, pero no por el escándalo que se organizó, sino porque estaba previsto así. Después se tenía pensado volver a Madrid, pero el autor, Peter Weiss, ordenó la suspensión de las representaciones como muestra de apoyo a las revueltas estudiantiles del 68.

P. ¿Añoras aquella época?

R. Fue una época preciosa. Las emociones se vivían más intensamente. Era algo tan maravilloso…

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