Andy Chango canta a Boris Vian

He de reconocer que Andy Chango era un absoluto desconocido para mí hasta que hace algo más de un año mi amiga Mayte -omito su apellido para que no se ruborice, cosa que le sucede con mucha frecuencia- me habló de la sección que Andy tenía en el programa diario de las tardes de RNE, Asuntos propios, dirigido por Toni Camino, perdón, Toni Garrido (es la costumbre). El nombre de la sección era “Ando chungo” y ya este título dice bastante del personaje: Andy se ríe del mundo y empieza riéndose de sí mismo.

Chango es un cantante argentino, afincado en España, que llegó a nuestro país cansado de Argentina y de los argentinos. Y aquí tuvo la suerte de entablar una extraña amistad con Ariel Rot y Andrés Calamaro y desde entonces son prácticamente inseparables. Con su ayuda publicó sus primeros discos en España. En sus primeros años españoles no tuvo demasiada fortuna ni con la música ni con su vida personal.

En innumerables ocasiones ha contado la traumática historia -si la cuenta tan repetidamente es porque le ha marcado y no es para menos- que le sucedió cuando tras hacer una pirueta para sus amigos, se rompió el pie, le pusieron mal la escayola y le afectó al nervio ciático lo que le obligó a tener que usar silla de ruedas de ruedas y le costó la amenaza de quedarse paralítico. Afortunadamente, no alcanzó tal gravedad la lesión y al tener la buena nueva de que podría seguir andando salió a celebrarlo con sus amigos, con la desgracia de que, al volver a casa después de estar toda la noche de fiesta, la bomba de ETA que estalló en Callao hace unos años le pilló a 50 metros. Por suerte, Andy Chango está en perfecto estado a pesar del trágico suceso. Las cosas empezaron a irle mucho mejor a partir de ahí. 

Se le define como poeta-músico-drogón. Son conocidas sus intervenciones públicas hablando sobre la sustancias que ha probado y ha dejado de probar, y es considerado un artista de culto para muchos por los temas que trata en sus canciones, por cómo los trata y por lo que transmite en sus composición. En lo personal también encontró la estabilidad sentimental el día que conoció a la actriz Emma Suárez con la que tiene una hija, Martina, de 5 años. Sus escarceos con las drogas parece que se mantienen a día de hoy.

Andy Chango en su página web analiza por qué la gente que no acostumbra a consumir drogas critica esta actitud y las tacha de perjudiciales para la salud cuando, en su opinión, el consumo de drogas no tiene la mayor importancia y debe ser tratado con absoluta normalidad. La vinculación de las drogas al mundo del espectáculo está cada vez más asumido por todos los ciudadanos y se acepta que los artistas las consuman para crear, para representar, para dar lo máximo de sí mismos sobre un escenario y se da una concesión a esta vinculación drogas vs. mundo del espectáculo. Esta aceptación general quizá lleve a la creencia de que los efectos de las drogas en la gente del espectáculo están justificados porque son creadores, porque transmiten y lo hacen para diversión de los demás. Debemos ser cautos con este tipo actitudes y reconocer muy especialmente el trabajo de los creadores que desarrollan sus obras basándose en su ingenio y lucidez mental sin ayuda de otros factores externos.

 

Andy Chango ha presentando en Madrid su último disco mediante un espectáculo musical titulado “Andy Chango canta a Boris Vian” donde hace una traducción libre de las letras compuestas por el autor francés y las adapta a nuestro tiempo.

Boris Vian nació y vivió en París. Fue compositor musical vinculado al Jazz -amigo del gran jazzista Henri Salvador-, escritor, poeta, ingeniero y hasta inventor. Un personaje peculiar que ha inspirado a Andy para crear su disco y a realizar este montaje.

Chango define este espectáculo como una producción “chino-argentina” -durante el concierto explica por qué- donde nos ofrece alguna piezas musicales de la obra de Vian, que murió en 1959, adaptadas al español de nuestros días, pero manteniendo la música que el autor francés compuso. El sonido del jazz y el intimismo del espéctaculo hace trasladar al espectador al ambiente de cualquier café-teatro, pero con el claro acento argentino de Andy.

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Cartel del espéctaculo en el Teatro Alfil

La escenografía es muy simple. Los cinco instrumentistas, seis dependiendo de la canción, ocupan sus posiciones detrás de Andy que sentado sobre un taburete de bar canta sucesivamente mientras alterna tragos de cerveza -sale al escenario con cuatro botellines en la mano-, monólogos y caladas a sus cigarros. Los fumadores son unos privilegiados , ya que tienen un espacio reservado en el escenario para que puedan fumar libremente durante la actuación.

Muy entretenido el montaje por la agradable música, las divertidas letras de las canciones, los monólogos que narra Andy y por su desinhibida forma de hablar el francés.

Estuvo en Madrid hasta el 23 de noviembre. Si lo encontráis de gira por España, no os lo perdáis.

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