El Cónsul de Sodoma

¿Contra Gil de Biedma?

El estreno de la última película de Sigfrid Monleón, El Cónsul de Sodoma, es el reflejo de los rasgos generales que marcaron la vida del poeta Jaime Gil de Biedma. Nacido en una familia de la burguesía castellana, Gil de Biedma se dividió entre la forma de vida que le tocó en suerte por la familia a la que pertenecía y la consecución de hechos dramáticos a los que daba escape a través de su indefinida homosexualidad. Su pertenencia al grupo de intelectuales conocido comola gauche divine le permitió rodearse de personajes como Carlos Barral, Juan Marsé o la fotógrafa Colita.

Traspasar cualquier biografía a la pantalla grande supone la asunción de un claro riesgo por parte del director. Si además la vida íntima del personaje en cuestión ha ido más allá de un quítame de ahí esas pajas (sin querer hacer alusión a ninguna escena de la película), el precipicio se puede hacer aún más profundo para quien pone en marcha el motor de esa idea cinematográfica.

El poeta Jaime Gil de Biedma no dejó indiferentes a sus lectores contemporáneos ni tampoco a los que hoy se acercan por primera vez a su poesía. A través de las letras, el autor, plasmaba sus vivencias. Todo un riesgo para un personaje que se aprovechó, vivió y sufrió la dictadura de Franco. Esta es la imagen que El Cónsul de Sodoma trata de transmitir al espectador. Sigfrid Monleón ha dotado a este largometraje de un aire novelesco, como él mismo dice, si bien no podría haberlo hecho de otra manera ya que todas las películas biográficas tienen tanto de ficción como de realidad. Entrar en el cine con este pensamiento facilitará la comprensión del filme.

Jordi Mollá da vida magistralmente al poeta. El halo melancólico que Mollá deja al paso de sus personajes despierta una ternura en el espectador hacia Gil de Biedma, reflejado en los distintos aspectos de su vida sin dar más peso a unos que a otros. Pero el bombo que se da a las escenas con contenido sexual es algo que parece que nunca llegará a superar la sociedad española. El espectador que salga del cine con la sensación de haber visto una película erótica pone de manifiesto que no se ha conmovido con el desasosiego interno que apresó al poeta a lo largo de su vida. No es necesario haber conocido personalmente a Gil de Biedma para suponer que eso fue así.

Bimba Bosé y Jordi Mollá conforman del dúo protagonista de El Cónsul de Sodoma

Las polémicas en el cine favorecen lo mismo que perjudican en taquilla. Más allá de cómo se cuente la vida de este intelectual, poeta y directivo de una gran empresa, más allá de que el título de la película sea más o menos acertado con tendencia a lo morboso y al tirón comercial -el cine no deja de ser un negocio-, más allá de la controversia generada por allegados y menos allegados a Gil de Biedma, El Cónsul de Sodoma ha cumplido una función básica por la que se puede decir, entre otros muchos motivos, que la película ha merecido la pena: acercar y crear interés por la obra de un autor del que muchos sólo conocían su apellido burgués.

Escucha pinchando aquí la entrevista a Sigfrid Monleón que realizó Jesús Ortega en el programa Efecto Madrid de Radio Libertad.

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2 comentarios

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2 Respuestas a “El Cónsul de Sodoma

  1. apomarr

    Para gustos hay colores…

  2. Eva

    No es dejeis llevar por lo que veréis al principio de la pelicula es sólo una pincelada de tendencia sexual, lo más interesante llega después es la trama de su vida, y sobretodo como es contada a través de sus poemas.

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