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¡Qué Arte tiene Javi Martín!

Javi Martín visitará el programa Efecto Madrid

Esta semana en Efecto Madrid nos visitará el actor Javi Martín para hablarnos de Arte, la obra que está representando junto a Enrique San Francisco y Vicente Romero en el Teatro Maravillas. Hablaremos también del arte que Javi Martín tiene como persona.

Nos acompañará también la conocida actriz Lara de Miguel. Lara se sube a los escenarios del Teatro Liberarte y Galileo Galilei con la obra Imagine, que narra la fase inicial del enamoramiento en una pareja que había tirado la toalla en lo del amor. Su contraparte en la función, el actor Manuel Feijóo, también estará con nosotros.

Y hablaremos del estreno cinematográfico más polémico. La última película de Vicente Aranda, Luna Caliente, llega a la cartelera con división de opiniones entre el público.

¡Contamos contigo, efectero!

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Entrevista a Javi Martín

ENTREVISTA A JAVI MARTÍN

Intento vivir en una telecomedia”

Javi Martín es un personaje televisivo por antonomasia. La popularidad que lleva aparejada la televisión no ha cambiado a este actor que sigue manteniendo los mismos principios que tenía antes de salir en la pequeña pantalla. Ahora son los escenarios los que tienen imantado a Javi. Ha interpretado a uno de los personajes de Mi primera vez, en el Teatro Maravillas de Madrid. Cuan trovadores del siglo XXI, Javi Martín y el resto del elenco de la obra cuentan al público las primeras relaciones sexuales más peculiares de quienes así han querido describir sus propias experiencias. Pero Javi Martín  quiere ser incombustible sobre el escenario y en enero de 2010 estrenará Arte junto a Quique San Francisco y Vicente Romero.

Javi Martín rodeado del verde esperanza de un salón del hotel Room Mate Mario (Madrid)

P. En Mi primera vez se cuentan las primeras relaciones sexuales más divertidas de algunas personas, pero para todos los aspectos de la vida hay una primera vez, ¿cuál ha sido tu peor primera vez?

R. Hace una semanas tuve un problema de cervicales y espalda. Y como el teatro es así, aunque tengas dolor, te aguantas y sales a escena, a no ser que estés medio moribundo. Pues llegaba el jueves y yo tenía unos mareos terribles y pensaba que no podría hacer la función. Fue la peor función de mi vida aunque el público no se enteró, pero la primera vez que estoy en el teatro sintiéndome fatal y es una sensación horrible. Lo que tiene el teatro, generalmente, es que si te encuentras mal cuando sales a escena te recuperas y pasas a estar bien, se pasa la fiebre o  si coges la  gripe, lo haces en los días que no hay función. Pero en esta ocasión lo pasé muy mal.

P. Mi primera vez habla básicamente de sexo, pero ¿en qué foros no te encuentras tú a gusto hablando de sexo? Sigue leyendo

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Entrevista a Víctor Ullate y Jacob Hernández

VÍCTOR ULLATE

“La vida es sabia y si las cosas no fluyen será por algo”

El director de la compañía de danza de la Comunidad de Madrid Víctor Ullate Ballet, que acaba de celebrar sus veinte años como formación, recorrerá el país con su último montaje: Beethoven. En su estreno, en el Teatro Compac Gran Vía de Madrid, el patio de butacas en pie ovacionó a Ullate durante varios minutos. Una vida dedicada al ballet con grandes momentos dulces y épocas duras. Muchos triunfos, pocos fracasos. Y una sana obsesión: que España dedique a la danza el lugar que se merece en la cultura. Hace algunas semanas, Ullate presentó ante el Ministerio de Cultura el proyecto global del Ballet Clásico Nacional.

Víctor Ullate

El maestro Víctor Ullate

P. Víctor, ¿el espectáculo Beethoven es un resumen de la obra del autor o Beethoven da para mucho más?

R. Yo he dado todo lo que puedo dar (risas) porque la música es impresionante y me preocupaba no estar a la altura de la música. Cuando las cosas las haces con corazón, con ilusión, como emotividad, las cosas salen. Das lo máximo de ti y a veces tienes la suerte de conseguir tu propósito. El tener años implica más seguridad, saber lo que quieres, lo que no quieres, lo que debes hacer, lo que no debes hacer. No eres tan impulsivo, eres más cerebral, aunque no lo soy (risas), pero piensas más las cosas y sobre todo lo importante es estar bien con uno mismo.

P. ¿La gente que trabaja contigo tiene autonomía? ¿Eduardo Lao tiene autonomía?

R. Perfectamente. Eduardo, aparte de que le quiero mucho, le tengo un gran respeto y una gran admiración. Además tiene una gran autonomía porque es director adjunto de la compañía y lo que él diga también va a misa, no solamente lo que diga yo, sino que lo que diga él para mí es muy importante. Y sobre todo tener a una persona a tu lado que te pueda decir “oye, te estás equivocando” o yo a él, sin ofendernos, sabiendo que es por nuestro bien. Siempre ha estado a mi lado desde bien jovencito. Se sabe mis coreografías mejor que yo.

P. ¿Qué se siente cuando se ve un montaje propio sobre el escenario?

R. En el caso de Beethoven me siento muy halagado de ver que los bailarines dan el cien por cien, que creen, que interpretan, que sienten, que son felices bailando y que el público te halaga. Es algo muy agradable para mí y para los bailarines también.

P. En este momento, ¿es más difícil que los jóvenes bailarines lleguen a triunfar que cuando tú empezabas?

R. Posiblemente. Todo evoluciona. Ahora hay más bailarines, la técnica está más evolucionada, se pide más. Es muy importante la personalidad. Como no tengas una personalidad y te limites a ser un ejecutor, no llegas ni al público ni a un coreógrafo.

P. ¿Te cuesta ser exigente con tus alumnos?

R. Sí, me cuesta porque al principio quería que todos bailasen, quisieran o no. Ahora pienso: “si no trabajan, es que no lo quieren”. Siempre está el amor propio del maestro. Si alguien ve a ese alumno y piensa que está estudiando conmigo, lo que quiero es que se note que tiene el sello de la escuela.

P. ¿Los fracasos son más dolorosos cuando se está en la cumbre?

R. Sí, la verdad es que cuando uno empieza, a uno no le conocen y no le exigen. El público no espera de ti. En este caso, el público siempre espera de mí algo más. Tienes que estar en óptimas condiciones físicas y mentales. A veces las ideas te vienen y otras no. Cuando voy a hacer una coreografía a mí me inspira la gente. He estado años sin crear porque los bailarines no me inspiraban. Pero en estos momentos la compañía me inspira.

P. ¿Y qué tal es la relación con tus compañeros, con el resto de grandes bailarines de nuestro país?

R. Como yo, deben estar muy ocupados y entonces nos vemos muy poco. Tengo un gran respeto a Nacho Duato, a José Antonio o María Pagés. A todos los quiero mucho y les deseo lo mejor. Todos estamos en el mismo barco y si no nos ayudamos puede ser patético. Al contrario, me gustaría que hubiese más unión y que todos lucháramos más por esta ilusión que tenemos todos por la danza.

P. Tuviste una adolescencia dura, ¿eso te ha marcado o es algo que ya has olvidado?

R. Todo te marca, claro que sí. Nada es gratis, pero si lo negativo lo haces positivo, eso te sirve. Te sirve para pensar más en los demás, para ponerte en el lugar de los demás, para comprender más a los demás. Yo a los 21 años tuve un accidente terrible y toda mi ilusión se fue al garete. No fue fácil desde que salí de España porque cuando no fue una cosa, fue otra. Pero mereció la pena porque todo ésto lo he sentido después en un escenario. He llorado, he reído y me he vuelto loco en el escenario porque ese momento era mío y lo he disfrutado mucho. Aunque estuviera cansado, salía a dar el todo, a aprovecharlo, a ser feliz.

P. ¿Hubieras preferido que tus hijos fueran abogados o médicos antes que artistas?

R. Nooo. Es un lujo que la vida me ha dado. ¿Tú crees que un abogado es más feliz que un artista? (risas). Es maravilloso ser artista. Además un artista nunca tiene tiempo de aburrirse porque ama tanto el arte que ve arte por todas las partes.

P. ¿Has devuelto ya tu Medalla de Oro a las Bellas Artes?

R. ¿Por? (risas). No, no, no, cuando te ofrecen una medalla así es por algo. Siempre hay injusticias o desacuerdos por parte de otras personas, pero no fue mi caso y lo agradecí muchísimo. Todos los premios que me dan son un regalo, aunque el mejor premio sería que España tuviese muchas compañías y hubiese mucho interés por la danza y que hubiese mucho público de danza, porque a día de hoy, es una minoría. Todavía nos falta mucho. Pero gracias al programa de Fama, los espectadores han podido ver los esfuerzos que hace un bailarín para aprenderse una coreografía y los problemas que tiene. Ha beneficiado mucho a la danza.

P. ¿Tienes alguna noticia del Ministerio de Cultura?

R. No, no la tengo, pero cuando no han dado señales de vida será porque no le interesa a este nuevo equipo tener una compañía clásica. Cuando llegue el momento ya se verá. Es muy de extrañar que aún no hayan contestado nada. Yo estoy muy bien como estoy y encantado con la compañía que tengo, estoy entusiasmado. La gente de la Comunidad de Madrid es estupenda. Tenemos una Viceconsejera (de Cultura) que es una maravilla, Concha Guerra. Tenemos a un Vicepresidente, estupendo, Ignacio (González). Tenemos a una Presidenta, fantástica. Todos están muy orgullosos de tener su compañía, tanto que han pensado que esta compañía podría ser el embrión del Ballet Nacional. Lo que me extraña es que este equipo nuevo que ha entrado no haya pensado un poco más en las necesidades que puede tener España. Francia, Portugal… todos los países de Europa tienen su compañía nacional. La vida es sabia y si las cosas no fluyen será por algo. 

P. ¿Cómo consigues reconfortarte de la ausencia de amigos como Maurice Béjart, a quien dedicas Beethoven?

R. Maurice ha sido una persona muy importante en mi vida. Fue mi padre, fue mi hermano… fue todo. Yo entré muy jovencito en su compañía, a los 17 años, y Maurice muchas veces me ha tenido que dar un consejo porque no tenía a mis padres. Sobre todo, me enseñó cómo tenía que dirigir. Él fue un ejemplo para todos nosotros. He tenido la gran suerte de haber conocido a este genio de la danza, que hizo que evolucionara. Y si algo tengo de él, alabado sea Dios, ¡qué bonito!

P. ¿Sigues bailando o ya ni en las bodas?

R. Ni en las bodas. Pero bailo con la mente y con el espíritu. Disfruto mucho viendo bailar. Para todo hay una edad y ahora sería ridículo. Tampoco tengo ganas. Sólo he vuelto a salir a petición de Eduardo Lao para el montaje 2 you Maestro, que me dijo que o salía al escenario o no celebrábamos el veinte aniversario de la compañía. Y ahí me tienes en el escenario. Aunque no hago nada porque tendría que haber entrenado duro. Pero sí, la presencia y estar rodeado de mis bailarines, es un gran regalo que he recibido de la vida. La vida es dura, pero si te rodeas de gente que amas y que te aman eso puede ser muy bonito.  Y yo estoy viviendo unos momentos muy felices. 

 

Víctor Ullate y Jacob Hernández tras la entrevista
                        Víctor Ullate y Jacob Hernández tras la entrevista

 

JACOB HERNÁNDEZ

“Lo que más me alegra de mí es que sigo siendo el mismo”

Este joven canario lleva ocho años viviendo en Madrid y el último dedicado en cuerpo y alma al Víctor Ullate Ballet. Dice sentirse muy cómodo trabajando con Ullate como uno de los primeros bailarines de su compañía. Fue concursante de la primera edición del programa Fama ¡a bailar! y es el único participante que trabaja como bailarín profesional fuera de televisión. Sensible, supertrabajador y una bellísima persona. Según Ullate, no se le podría definir mejor.

Jacob Hernández, solista del Víctor Ullate Ballet

Jacob Hernández, solista del Víctor Ullate Ballet

 P. Jacob, ¿cómo te sientes con Beethoven‘?

R. Es una pregunta difícil. Me siento orgulloso del rol que hago, que en realidad son dos, uno, de un niño y otro, de un adulto que trata entre la vida y la muerte. Son muy distintos los dos roles que bailo. Ahora estoy enamorado del segundo movimiento de Beethoven que es el papel del adulto, pero me encanta hacer de niño porque me recuerda a mi infancia y además soy una persona muy alegre y eso me hace sentirme más identificado con el papel del niño.

P. ¿Dónde te encuentras más cómodo en la danza clásica o en la contemporánea?

R. Ni en una ni en otra. Me gusta más un estilo neoclásico como Beethoven que tiene mucha técnica clásica mezclado con matices más contemporáneos. Generalmente, cuando se habla de contemporáneo se piensa en una persona que se arrastra por el suelo y da tres vueltas y cuando se habla de clásico todo el mundo se imagina un tutú. Por eso, prefiero el neoclásico. Es un estilo más libre, con coreografías creadas para ti o ya montadas, pero que en cualquier caso es un placer bailarlas.

P. ¿Cómo supiste que querías ser bailarín?

R. Yo de pequeño quería ser gimnasta. Lo fui en Canarias en el “Club La Playa”. Fui campeón de mi categoría y para los campeonatos de España me obligaron a hacer ballet y ahí empezó todo. Dejé la gimnasia deportiva porque suspendí muchas asignaturas y mi madre me quitó. Y continúe haciendo ballet. Inicialmente me llevaban mi padres, ellos nunca han tenido ningún problema con respecto al ballet. Pero después de eso continué yendo a escondidas.

P. ¿Cómo se prepara día a día un bailarín?

R. Con mucho positivismo. Cada mañana me levanto, voy a clase de diez a once y media. Luego, estamos ensayando hasta las cinco y media. Comemos algo rápido en media horita para no perder mucho tiempo. El preparamiento físico es duro. Yo además voy al gimnasio por un tema personal, pero sobre todo para estar más preparado físicamente, poder coger a las chicas en un paso a dos o para poder realizar otros movimientos más duros.

P. ¿Es verdad que para un bailarín “la fama cuesta”?

R. Un bailarín no busca la fama nunca. Baila porque le gusta y le apetece. Buscar la fama es una chorrada para mí y mucha gente pensará lo contrario puesto que hace poco estuve en el programa Fama y salí de la tele, pero yo no salí de la tele. Antes de salir en la tele estudié en Canarias, después me fui a Alemania, he bailado en otras compañías y ahora por suerte estoy aquí. Creo que Víctor no me hubiese seleccionado si no hubiese visto algo en mí.

P. ¿Es difícil hacerse un hueco en el mundo de la danza?

R. Es muy difícil. Creo que lo importante es trabajar para ti mismo. Bailar para ti y para nadie más. Si te gusta bailar te metes a tope en lo que te gusta hacer. Ya luego lo que alcances depende de ti. Si trabajas, llegas como en todos los trabajos, vas ascendiendo poco a poco, dependiendo del curro que hagas.

P. De no ser bailarín, ¿qué serías?

R. Creo que algo que tuviera que ver con el mundo del artisteo. Yo de pequeño soñaba con ser cantante o actor. Siempre me gustó el Derecho también, pero no pude estudiarlo porque era un gandul. Eso o auxiliar de vuelo.

P. ¿Has hecho realidad algún sueño de infancia?

R. Sí, ser bailarín y, sobre todo, seguir siendo yo. Es fácil perderse en el camino y lo que más me alegra de mí es que sigo siendo el mismo.

P. ¿Dónde crees que estarás dentro de diez años?

R. ¡Vaya con la pregunta! Espero estar vivo y seguir igual de joven y guapo (risas). Ojalá que tenga la misma salud, la misma alegría, las mismas ganas de seguir haciendo lo que me gusta, que siga teniendo la misma suerte, que la gente confíe en mí… y que me haga rico (risas). Lo que Dios quiera.

Sentados los tres sobre el suelo del escenario -lo que denota la sencillez de estos dos hombres-, oyendo como el público ocupaba el patio de butacas al otro lado del telón y rodeados de los bailarines de Beethoven, que se relajan y hacen sus últimos estiramientos antes de salir a escena, acabamos la entrevista a la vez que el regidor nos avisa de que quedan menos de tres minutos para que empiece la segunda función del día.

 Gracias, Víctor. Gracias, Jacob por colaborar activamente con www.efectomadrid.com

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Valor torero

Rivera Ordóñez saltando para poner banderillas

Entre los toreros el valor no es algo que se sobrentienda como en la ‘mili’. Los profesionales del toro demuestran cada tarde lo que son capaces de hacer por amor a una profesión. Ya quedan pocos, por no decir ninguno, haya sido arrojado al ruedo por la necesidad.

Pero el valor, la casta y el pundonor no son adjetivos que pervivan únicamente dentro de los límites de un burladero para los que se visten de luces. Los matadores tienen que demostrar el valor fuera de la plaza lidiando morlacos lanzados a la calle sin permiso del presidente, aparentar la casta aguantando el tipo ante las decisiones contrarias a su opinión y ensalzar el pundonor manteniendo el gesto cuando entienden que el brindis no es merecido.

La rivalidad entre toreros ha sacado a hombros a muchos de ellos. La lucha entre toreros los lleva a caer en el mayor desprecio de público y crítica. No se cortan orejas machacando al compañero. Los rabos se consiguen demostrando el arte, la elegancia, el arrojo y la clase torera.

Entrar a calificar el otorgamiento de la Medalla de Oro a las Bellas Artes sólo corresponde al jurado propuesto por el Ministerio de Cultura, que al fin y al cabo es quien concede la distinción. Quienes se hayan parado a analizar los criterios que utiliza el Ministerio para otorgar tal insignia caerá en la cuenta de que a Francisco Rivera no le ha llovido la medalla del cielo.

La Medalla de las Bellas Artes –ya sólo de oro porque la de plata desapareció hace años- se otorga a quienes han trabajado por la difusión, el desarrollo o el fomento del arte y la conservación del patrimonio artístico. Nadie puede negarle a Rivera Ordóñez haber contribuido a la difusión y fomento del arte de Cúchares en los últimos años. Lo hará mejor o peor, tendrá tardes de gloria o de fracaso, pero contribuye a mantener ese arte característico de España.

Los aficionados a los toros de toda la vida no perdonaban los devaneos de las figuras ya que entendían que sus fracasos se debían a sus idas y venidas de alcoba. Hoy el público no hace escarnio en la plaza de la vida privada del torero. Eso se lo dejan a la prensa del corazón y a algunos compañeros. ¡Qué Dios reparta suerte!

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