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Desde aquí nos acercaremos a personajes destacados y sabremos más sobre ellos

Entrevista a Víctor Ullate Roche

VÍCTOR ULLATE ROCHE

“No podría vivir una monotonía, eso me mataría”

Víctor Ullate Roche lleva muchos años haciendo lo que más le gusta: ser actor. Para él, ser actor significa interpretar bien, cantar fenomenal y bailar a razón de sus genes. El musical parece su medio natural. Ha trabajado en Grease, Cats o La bella y la bestia y ahora triunfa dando vida a Robin, caballero del Rey Arturo en Spamalot. Compagina los escenarios con las clases de baile que imparte en la escuela de su madre, Carmen Roche. 

Víctor Ullate ante el cartel de Spamalot

Víctor Ullate ante el cartel de Spamalot

P. ¿Crees que Robin es el personaje de Spamalot que mejor encaja contigo?

R. En realidad, hay varios que encajan. Yo cuando vi la obra en Barcelona me veía en varios personajes, por ejemplo, me veía en el personaje de Patsy. Es un personaje que me hubiera gustado hacer también. Y aparte de Robin hago otro personaje que a su vez hace cinco personajes. Hace Herbert, la Princesa del castillo, el palmao (el muerto), el historiador que va contando la historia… Yo esos personajes los hago una vez a la semana. Esos personajes los alterno.

P. Tú te pareces en algo a Robin y es que a los dos os gustan los musicales, porque tú ya tienes unos cuantos musicales a tus espaldas…

R. Sí, me gustan mucho el musical desde siempre y eso es una cosa que me asemeja mucho con el personaje, que sueña con un musical. Sueña con bailar, con cantar. También hay algo que nos separa, que no tenemos en común y es que Robin no es nada valiente. Él es un cagao, que en cuanto ve cualquier peligro no sabe cómo afrontarlo. Al igual que Robin, siento esa alegría, esas ganas que tenía yo en este momento por salir al escenario. Esta es un poco la sensación que tiene Robin de descubrir que está descubriéndolo todo.

P. Entonces, ¿tú eres un tío valiente?

R. Sí, sí, si no, no me dedicaría a esto. Hay que ser valiente para dedicarse a esta profesión. Te sientes muy observado. Cuando tienes a mil personas mirándote, evidentemente, hay que tener ese plus de valentía para enfrentarte a un público. Cuando ya tienes muy segura la obra, ya estás debajo de la máscara, del personaje. Pero cuando empiezas estás más vulnerable.

P. ¿Cuál es el atractivo de Spamalot?

R. Tiene muchísimos atractivos. Primeramente, que lo dirige Tricicle. Luego, hay un vestuario divertidísimo. Visualmente, la escenografía luce muchísimo. Los actores. Hay un elenco de actores estupendo. La partitura musical va muy acorde con la situación, con lo que es Spamalot. Es un musical redondo, perfecto, para mi gusto y en clave de comedia.

P. Existen críticas que dicen que los musicales son franquicias de los montajes de Broadway o Londres…

R. Evidentemente que son franquicias. Son musicales que se han hecho fuera y que tienes que comprar el producto tal y como es. Tienes un margen de creatividad y de adaptación. Se tiene que adaptar a la ciudad donde se representa. Pero siempre habrá quien piense que es como un McDonald’s.

P. Este Spamalot, ¿sería lo mismo sin Tricicle?

R. No, no sería lo mismo. Tricicle lleva muchos años dedicándose al espectáculo. Yo les tenía muchísima admiración, me encantan. Siempre que los he visto me ha parecido perfecto lo que han hecho. El ritmo de comedia que tienen ellos es maravilloso. No hay gag que les salga mal. Es como cuando una partitura es perfecta. Poder trabajar con gente que tiene tan claro el ritmo de la comedia, realmente, es un lujazo. Y yo creo que han aportado toda su sabiduría a este montaje.

P. ¿Y sin Víctor Ullate sería lo mismo?

R. No, no sería lo mismo (risas). No, el otro chico lo hacía bien, pero… han mejorado (risas y Víctor se ruboriza).

P. En tu favor diré que, además de todo, en este Spamalot demuestras tus grandes dotes en la danza.

R. Cuando la técnica la tienes, evidentemente, si puedes explotarlo, mejor que mejor.

Víctor Ullate posa junto a un cartel con la fotografía de Fernando Gil, compañeros en Spamalot

Víctor Ullate posa junto a un cartel con la fotografía de Fernando Gil, compañeros en Spamalot

P. ¿Y qué es lo que mejor se te da, cantar, bailar o actuar?

R. Yo creo que actuar porque para mí todo es actuación. Yo empleo mi cuerpo para expresar algo. Todo parte de ahí. Si eso no lo tuviera bastante asimilado no podría desarrollarme en otras facetas. Yo empecé bailando, luego derivé más a la interpretación, en cuanto descubrí que la danza era más que una serie de pasos, que había algo detrás que podía contar una historia. Aunque, realmente, yo me defino como actor.

P. Pero la danza la habías mamado…

R. Sí, sí, desde pequeño. ¡Imagínate! La danza ha sido parte de mi vida.

P. ¿Siempre has bailado, desde pequeño?

R. No desde pequeño no. Pero sí recuerdo como mi madre me llevaba a las clases, a los teatros. Yo pasé mi infancia en los teatros. Uno de los juegos que hacíamos mi hermano y yo era pasar por debajo de las butacas mientras mi madre tomaba notas. ¡Nos llamaban Zipi y Zape!

P. Durante tu formación llegaste a conseguir alguna matrícula de honor…

R. En baile. En baile he tenido mucha facilidad. Ha sido muy divertido, para mí no ha sido sacrificado porque fue creciendo esa vocación por el baile. Hay quien dice que lo pasa mal o que lo vive con complejos, frustaciones… yo no. Yo he sido muy feliz bailando y creo que gracias al baile, descubrí todo lo demás. Por eso, cuando me llegó Fama no era el momento porque estaba dirigiendo mi vida hacia otro lugar, pero cuando llegó pensé en hacerlo por la danza. Para cuidar un poco de la danza en televisión, me daba miedo cómo se tratara.

P. ¿Realmente la fama cuesta?

R. La fama en España cuesta muchísimo, muchísimo. En el baile es muy complicado. De hecho, fíjate lo que han luchado mis padres, y a mi madre la tienen reconocida como una maestra exquisita, pero yo creo que podrían apoyarla más. Tiene una compañía magnífica y haciendo las cosas tan bien como las está haciendo, en otro país la tendrían supercuidada esa compañía. Y si no hubiera sido por la tele yo no sería famoso, me conocería la gente que ve teatro, que le gusta el teatro y la gente de la profesión.

P. ¿Y eso te gusta o te produce cierta rabia?

R. La fama hay que saber utilizarla. Es para que conozcan tu trabajo, para conseguir más trabajos. Cuando no tienes fama siempre tienes que estar llamando a la puerta con tu currículum. La televisión lo que hace es mostrar lo que has hecho. La fama es efímera. Ha sido un momento de mi vida que sí, me han reconocido por la calle, me han pedido autógrafos, pero todo eso se acabará el día de mañana. A no ser que vuelva a trabajar en televisión. Mi profesión, el teatro, no es una profesión de proyección absoluta. Tiene una proyección entre comillas.

P. Llevas un ritmo trepidante en tu vida, ¿qué haces para aguantarlo?

R. Yo me dedico a lo que me gusta. Cuantas más cosas tengo que pensar, más activo estoy, más vivo. Me gusta sentirme así. No podría vivir una monotonía, eso me mataría.

P. Has coincidido con tu padre durante unas semanas en la cartelara de Madrid, ¿cómo lo lleváis, ha habido rivalidad?

R. Nooo. Yo encantado. ¡Ojalá funcionara todo y pudiéramos coincidir más!

P. Recomiéndanos un restaurante de Madrid.

R. El restaurante Arabia que es un restaurante árabe donde se come de maravilla y está lleno de palmeras por dentro. Está en la calle Piamonte. Muy recomendable.

Víctor Ullate Roche sale “pitando” para calentar antes de empezar la función de Spamalot. Ratifico, mientras Víctor abandona la cafetería donde hicimos la entrevista, que la familia Ullate es especial. No sólo por el arte que emana de ellos, sino por la corrección y elegancia en el trato humano. Gracias, Víctor, por velar por bienes comunes como son la danza y la interpretación.

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Entrevista a Fernando Gil

FERNANDO GIL

“Haciendo el Tenorio en Alcalá me sentía como los Rolling Stones diciendo versos”

Fernando Gil es un actor polifacético: canta, baila, interpreta, toca la guitarra… y eso le hace perder el miedo ante cualquier propuesta escénica. Está triunfando en el Teatro Lope de Vega de Madrid interpretando a Sir Lancelot en Spamalot, pero no puede parar. Ahora presenta en Madrid Personajes de la calle junto a Edu Soto, conocido por su papel del Neng en Buenafuente. Nos lo contó todo en Efecto Madrid en Radio Libertad.

Fernando Gil

El actor Fernando Gil

P. ¿Cómo nació esta propuesta que presentáis en la Sala Galileo Galilei?

R. Esto comenzó porque Edu Soto y yo comenzamos a trabajar el año pasado en el elenco de Spamalot en Barcelona y surgió muy buen rollo. Somos muy de decirnos paridas mutuamente y dijimos ¿por qué no llevamos esto al público? Y ahí nació este Personajes de la calle que es una especie, no del club de la comedia porque queríamos subir el tono y hacer algo más que monólogos, entonces nos acercamos más al homenaje a Faemino y Cansado, a Tip y Coll, con diálogos, sketches… algunos absurdos, otros más divertidos. Se pueden ver escenas de todo tipo. Hay un momento de conexión con el más allá donde yo entrevisto a Michael Jackson, que nos cuenta cómo murió, qué le pareció su funeral y Edu Soto en ese momento es poseído por el espíritu de Michael Jackson, pero con el gracejo que le caracteriza.

P. Podremos saber entonces cómo murió Michael Jackson, porque hasta ahora todo son dudas…

R. Exacto. Ahí se resolverán todas las dudas. Pero también tenemos un abanico de personajes. Nos gusta fijarnos en gente cotidiana, gente de la calle. Vamos un poco de listillos y así presentamos una serie de personajes que nos hemos ido inventando y los metemos en escenas cotidianas, pero bastante sacadas de madre, lo que lo hace muy divertido.

P. Son personajes inventados, pero de la gente de la calle se pueden sacar muchas historias…

R. Es curioso. A veces puedes llegar a pensar que eso no es verdad y que no ha pasado, pero todos los personajes que salen están basados en gente que hemos visto. A veces la realidad supera la ficción, bueno, en realidad, siempre. Nos fijamos mucho en personajes que van en pareja, por ejemplo, tenemos al soplaportales y al esmirriao que es el típico pechopalomo que siempre lleva a un colega al lado que le va riendo las gracias y con ellos tenemos una escena muy divertida en una discoteca.

P. Edu Soto y tú coincidistéis en Spamalot en Barcelona, donde además compartíais camerino y ahí fue donde comenzó todo.

R. Sí, porque compartiendo camerino siempre surge el roce, el cariño… el roce, entendámonos…

P. El roce no físico…

R. (Risas) No, no físico, digamos que la amistad. Edu y yo somos gente que nos gusta jugar mucho con personajes y hacer mucho el tonto y ahí en el camerino, como además íbamos vestidos de los personajes de Spamalot que son bastante caricaturescos, cada vez que aparecíamos en el camerino vestidos de algo empezábamos a hacer el idiota y de ahí surgió ésto que hemos avanzado en Cataluña, en Granollers, en Mataró…

P. Uno de vuestros personajes en este montaje es Paco Moreno, ¿es él el hilo conductor de la función?

R. No. El hilo conductor lo hacemos nosotros desde nuestro yo personal. Nosotros vamos introduciendo las escenas. “Ahora vais a ver tal personaje que lo podéis ver cada noche en una esquina de la discoteca, oteando…” Vamos narrando los personajes y como por arte de magia, nos convertimos en los personajes que presentamos. Aparte de eso hay alguna fragmento musical. Cantamos, yo toco la guitarra y Edu canta algunas canciones jocosas e hilarantes. Y algunos sketches gestuales. Cercano al absurdo, pero creo que la gente se puede jartar de reir.

Fernando Gil durante la entrevista a Efecto Madrid en Radio Libertad

Fernando Gil durante la entrevista a Efecto Madrid en Radio Libertad

P. Es que eres un actor muy completito, no sólo interpretas, también cantas, bailas…

R. No lo quería decir yo… (risas). La profesión ha ido avanzando a lo largo de todos estos años en España y ahora cuantos más palos puedas tocar y más amplio sea el abanico de posibilidades para ofrecer a un público, más posibilidades tienes de salirte de un esquema preestablecido. Puedes entrar en un musical, trabajar en verso, hacer una comedia, entrar en televisión, en cine… En ese sentido, yo que llevo intentando dedicarme a ésto desde muy pequeñín, desde esa edad me interesaban muchas de estas disciplinas: me ponía a tocar la guitarra o aprendía mimo. Luego, cuando ya te metes en la escuela a aprender cada una de ellas, ya llegas con una carga en la mochila de pequeñas cosillas y cuando empiezas a trabajar en Spamalot o en Yllana con los sketches de los Monty Python, ya vas metiendo más experiencias en la mochila.

P. Este momento para ti tiene que ser agotado porque estás con Spamalot, con Personajes de la calle y con televisión.

R. Ahora estoy descansando de televisión porque terminamos de grabar los sketches de La tira en La Sexta y después me incorporé en elenco de La que se avecina en Telecinco y ahora mismo La que se avecina ha parado por vacaciones y ahora estoy dedicado al teatro. Pero como soy una persona inquieta estoy escribiendo un guión para una película basado en una novela de un autor catalán que me propuso que hiciera el guión para cine y que si la quería dirigir, y yo encantado. También, he dirigido tres cortos que escribí yo y es una parte que me gustaría tocar, hacer una película yo mismo, conmigo mismo.

P. Has empezado por adaptar un guión, pero quién sabe si no seguirás con tu guión propio y dirección de alguna película…

R. Sí, sí. Si ésto sigue adelante, dirigiré yo la película. Bueno, primero a ver qué le parece el guión porque le estoy metiendo muchísimas cosas que no aparecen (risas)…

P. Luego, llegará la polémica con el autor…

R. Me dirá “¡qué me has hecho!”. Ya veremos hasta dónde puedo salirme. De momento, hago un tándem entre lo que se me ocurre y lo que hay. Y también estoy produciendo un grupo musical que se llama Primital que le hicimos el estreno en el Teatro Hagen-Dazs Calderón, con ochocientas personas que se lo pasaron bomba y estamos también buscando gira para esta gente.

P. ¿Qué tipo de música interpreta Primital?

R. Son composiciones de un compositor vasco que toca también en la banda, se llama Santi Ibarretxe. Hace una especie de fusión de varias cosas, muy funky, jazz… muy divertido porque además el tío es bastante showman y a veces puede recordar a la Orquesta Mondragón en cuanto a lo teatralizado que hacían las cosas. Santi tiene mucho gracejo en escena y hemos incluído una serie de textos en el espectáculo y hacemos una especie de ópera funky muy divertida.

P. Fernando, este año te vamos echar de menos en Alcalá de Henares en “El Tenorio”.

R. Ya más de dos años haciéndolo… iban a pensar que ya sólo me querían a mí. Fue una de las experiencias más brutales. Delante de 40.000 personas hacer un Tenorio, ¡imagínate! Es un mar de gente. Te sientes como los Rolling Stones diciendo versos. Yo aconsejo que lo vean porque la gente lo vive con un gusto increíble. Ves a 40.000 personas calladas mirando lo que pasa en la escena, en un marco increíble como es la muralla medieval de Alcalá de Henares en la Huerta del Obispo. Es un sitio de la época donde se desarrolla la obra. Es sobrecogedor para el actor y para el público.

Personajes de la calle

Viernes 2 de octubre a la 1 am

Sala Galileo Galilei

Calle Galileo, 100

Tel.: 91 534 75 57/58

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Entrevista a Gracia Olayo

GRACIA OLAYO

“Hay que ir siguiendo el rastro de lo que te guste en la vida”

Gracia Olayo es una mujer sencilla. Se percibe que no tiene doblez, que no tiene un trasfondo enrevesado que dificulte el trabajo del periodista al entrevistarle ni el de sus compañeros sobre el escenario. Jovial, divertida, sincera, cercana y muy humana, Gracia Olayo recibió a Efecto Madrid en los camerinos del Teatro Príncipe Gran Vía donde coprotagoniza Toc Toc , dirigida por Esteve Ferrer.

Gracia Olayo minutos antes de salir a escena

Gracia Olayo minutos antes de salir a escena

P.  ¿Qué tiene Gracia Olayo de Blanca (su personaje en Toc Toc)?

R. Ay, de Blanca… poco, poco. Que me gusta el blanco y… bueno, de su toc (trastonro obsesivo compulsivo) tengo poco. De la obsesión por la limpieza, que es la noxofobia, lo que me ha tocado a mí, sólo tengo una manía y es que los suelos no los puedo ver sucios. Puede estar la casa desordenada, pero el suelo… no puedo pisar y que suene algo, ¡no puedo! Eso es una manía.

P. ¿Pero eso depende mucho del tipo de suelo?

R. También. ¡Que disimule un poco la guarrería! (risas). Pero como yo la detecte, lo limpio aunque no sea mi casa.

P. ¿Tienes alguna otra manía significativa?

R. Yo, la verdad, es que soy poco maniática. Soy poco de rituales. Depende de cómo me levante, hago una cosa u otra. Pero hay cosas que me gustan mucho, sin llegar a ser una manía. Me encanta que me traigan el café a la cama antes de levantarme, aunque eso no es una manía. Es una cosa lúdica que cuando te lo hace alguien, que no tiene que ser necesariamente un hombre, puede ser una hermana o alguien cercano, ummm, qué gustito, ese cafecito en la cama. ¡Qué rico!

P. Sólo el café ¿o unos churritos también?

R. Unos churritos, un churri, ¡yo que sé! (risas). Tú te levantas por la mañana y te dejas sorprender, que es lo que tienes que hacer en la vida.

 P. ¿Cómo te llegó el guión de Toc Toc?

 R. Me llamó mi representante diciéndome que Esteve Ferrer (director de Toc Toc) iba a montar una función de teatro y que me querían. Esteve Ferrer me interesaba muchísimo. Había visto trabajos de él en comedia y me parecía un reto. Era lo que más me atraía del proyecto. Luego leí la función y me pareció que era una comedia muy buena, con un mecanismo de relojería muy completito, con un trabajo coral muy interesante. Todo eso me atrajo, hablamos y le dije que sí.

P. ¿Cómo se lleva lo del trabajo coral? ¿No hay siempre algún compañero que quiera destacar sobre los demás?

R. En este oficio, como en todos, porque en la vida hay mucho ego, hay gente que tiene más ego y otra que tiene menos ego. Mientras sea razonable y dentro de una mesura, se contempla, se permite y se tolera. Cuando ya se sale de madre es cuando no se puede tolerar. Yo soy de familia numerosa y me gusta mucho trabajar en equipo. Pero hay de todo en la viña del señor… dicen.

P. Estás muy acostumbrada a la vida coral, ¿no?

R. Sí, sí, sí.

(En ese momento, entra en el camerino de Gracia Olaya la actriz Inge Martín, intérprete del personaje Lili en Toc Toc, que le comenta a Gracia lo “coqueto” que tiene su camerino)

P. El camerino hay que hacerlo como tu hogar…

R. Un poquito. Hay que darle un poco de calidez. Le pones un pañito, colocas los maquillajes y así es un poco más cálido.

Gracias se maquilla para la función de Toc Toc

Gracia se maquilla para la función de Toc Toc

P.  ¿Qué moraleja esconde la obra Toc Toc?

R. Es una comedia que habla de los trastornos obsesivos compulsivos. Pero es una comedia que ser ríe “con” los tocs, no “de” los tocs, que es muy importante. A la gente que lo sufre les aísla mucho, les complica mucho la convivencia y el compartir con los demás. En la obra se ponen de relieve seis trastornos tipificados, que los padecen muchos millones de personas, en una situación de encuentro y que algunos de ellos lo comparten por primera vez con otras personas. También habla de lo intransigente que somos tanto cuando se tiene un toc como cuando no se tiene. El que lo tiene cree que su toc es mejor que el otro toc. Por lo tanto, habla también de las intolerancias entre las personas.

P. Para preparar el papel, ¿has entrado en contacto con alguna persona que padezca este toc?

R. No, pero me han hablado mucho. Hago un gesto (se sopla la palma de la mano moviéndola de arriba abajo) que me dijo mi hermano José que tuvo un compañero que era noxofóbico y que según hablaba hacía este gesto. Lo tenía completamente integrado como se tiene integrado sacar la lengua y humedecerse los labios. También investigué mucho por mi cuenta y estudiando los síndromes de estas enfermedades. Antes nunca había oído hablar de ello.

Gracia OlayoP. Se dice que está todo inventado y no sé si en los guiones también, ¿qué tiene de original el guión de esta obra?

R. La situación. El autor sitúa a los seis pacientes en una espera que nunca acaba. El éxito de la obra es el texto que tiene frases muy cortas con seis personas hablando, pam pam pam pam y las réplicas tienen que ir exactas. Aquí no cabe la improvisación. El texto tiene ese dinamismo, ese ritmo impresionante. Y con un trabajo de seis actores donde todo tiene que estar muy coordinado. Y además habla de unos trastornos con los que la gente se siente identificada por las manías que, de agravarse, derivan en los tocs. Y nos identificamos todos mucho o bien en primera persona o porque hay alguien que conoces que tiene alguna de esas manías.

P. ¿En qué punto están Las Veneno?

R. Las Veneno estamos en un impás. El año que viene haremos veinte años y, seguramente, lo celebraremos. Lo que pasa que hemos tenido que hacer un parón por fuerza mayor de… (larga pausa) tragedia de la vida. Entonces hemos tenido un año de estar tranquilas y pensar cómo vamos a celebrar los veinte años.

P. ¿No estás un poco cansada de Las Veneno o no te cansas?

R. Las Veneno no me pueden cansar nunca. Es un lujo que yo pueda hacer lo que quiera, con quien quiera y como quiera.

P. ¿Cuándo empezaste en el teatro?

R. Debo llevar 22 años o así. Antes de Las Veneno hice una función de teatro en Valencia en el Centro Dramático Nacional y ahí ya Las Veneno andábamos en plan amateur. Cuando volví de esa función, lo profesionalizamos y fue cuando empezamos en teatro con Veneno pa’ ti. Bueno, antes hicimos la ruta jacobea de cafés-teatro: el Café del Foro, el Café del Mercado… cantidad de cafés-teatro. Tras el reciente parón de Las Veneno yo hice en teatro Silencio, vivimos de Adolfo Marsillach.

Gracia se da unos últimos retoquesP. ¿Tienen proyectos de futuro Las Veneno?

R. Sí, estamos preparando proyectos. Como Las Veneno y como Sole y Gracia. Tenemos un proyecto para el año que viene, que está por confirmar. Inma Chacón nos ha escrito una tragedia griega maravillosa, que queremos estrenarla y enseñarla en el Teatro de Mérida, basado en dos mitos: Aracne y Ariadna. El mito de la vida y el mito de la muerte.

P. ¿Cómo surgió en ti la vocación interpretativa?

R. Yo de pequeña siempre que veía un teatro tenía ganas de subirme. Lo que pasa que es aquello que porque estás desconectada, no estudias teatro, no lo planteas tampoco en casa. Así estuve hasta que a los treinta años dije “llega mi momento”. Yo me hice actriz con treinta años. En la vida te da tiempo para todo.

P. ¿Con trabajo y constancia todo se consigue?

R. Pues no sé. Es que lo tienes ahí con el run run y un día no sabes por qué tienes un encuentro, te acercas a ese run run y ya cuando lo ves tan de cerca dices yo me tengo que tirar al run run. Como los perros, hay que ir siguiendo el rastro de lo que más te guste en la vida. A lo mejor resulta luego que estás equivocada, pero mientras te guste hay que probarlo.

P. A estas alturas, Gracia, ¿tú crees que te equivocaste en la elección de tu oficio?

R. No, no ¡qué va, ni mucho menos! Estoy encantada.

P. Antes de ser actriz fuiste azafata, ¿qué permanece de la azafata?

R. Un cariño muy grande. Lo de azafata me vino en una edad maravillosa, en una compañía fenomenal, donde vivíamos estupendamente. Trabajábamos mucho, pero nos permitía vivir bien y conocer muchos países, mucha gente. Era muy enriquecedor. Tengo unos buenísimos recuerdos y fue una etapa muy feliz de mi vida. Lo que pasa que cuando conocí más de cerca el teatro a los treinta dije “o ahora o nunca, a qué estoy esperando”.

Gracia bromea con un ramo de margaritas

P. Si por el motivo que fuera tuvieras que dejar la interpretación, ¿qué harías?

R. Escribir me gusta, dirigiría a grupos de padres de colegio, todo lo que tuviera relación con el teatro, pero más en forma de ayuda social. También me iría a África a una ONG y no me importaría estar enseñando o aportando algo.

P. ¿Tienes alguna colaboración solidaria ahora mismo?

R. Tengo una ONG en casa que no te puedes imaginar. Siempre en la familia hay que hacer de ONG. La gente comprometida no tiene que pertenecer a una ONG. Aquí todavía hay mucho que hacer y yo tengo una familia muy grande, muchos amigos, muchas amigas. Y Sole y yo siempre hemos participado mucho, somos muy comprometidas.

P. ¿Qué le recomendarías hacer en Madrid a alguien que viniera de fuera?

R. Buf, se pueden hacer tantas cosas. Aunque te digo que a mí Madrid ya me sobra. A mí ya me apetece más la naturaleza. Yo he vivido mucho Madrid la noche, el día, la madrugada, la tarde. Y soy de Madrid y me encanta. Pero a mí ahora mi cuerpo serrano me pide naturaleza viva. Disfruto mucho respirando aire puro mientras miro una montaña, una dehesa, un nido de golondrina. Me gusta mucho irme de Madrid.

P. ¿Recomienda un restaurante a los lectores de Efecto Madrid?

R. Ay, siempre que me hacen esta pregunta me cuesta decirlo. Ah, mira, sí. Recomiendo Nina. Es un restaurante que regenta Nina, una mujer maravillosa, que influyó mucho en la movida madrileña y en la ruta jacobea porque llevaba el Café del Foro y allí nos contrataba a todos. A Las Veneno, a Las Virtudes, a Faemino y Cansado, a cantidad de gente, que luego seguimos nuestros caminos cuando se dejó de hacer café-teatro. En Nina se come estupendamente. Está en un sitio, Malasaña, que es magnífico y en relación calidad precio está muy bien.

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Investigación criminal de la mano del clero

LITERATURA

EL CASO ESTEBAN. Los asesinatos de Aracena

La novela negra es un género que despierta el interés de los más curiosos sin importar su entorno o su condición. Ese es el caso del filósofo y teólogo Fray Antonio de Sevilla que recientemente ha publicado esta novela ambientada en la serranía de Huelva. El caso Esteban cuenta la historia de Carlos, un sacerdote recién ordenado, que es enviado a la Andalucía profunda a investigar el asesinato de un joven acusado de violación. Indagaciones, indicios, sospechas y gente variopinta se dan cita en la novela de Fray Antonio de Sevilla. El autor habló sobre lo divino y lo humano con Efecto Madrid.

Fray Antonio de Sevilla

Fray Antonio de Sevilla

P. ¿Qué mueve a un teólogo a escribir una novela de misterio?

 R. La teología también es misterio, un misterio que trata de vislumbrar una dimensión más profunda que la de la propia naturaleza humana. Ciertamente son misterios distintos. Dice el dicho que se es cocinero antes que fraile, yo en cambio me he interesado por la literatura desde pequeño. Desde que tenía unos 15 años ya escribía con intención de publicar. He tenido que esperar a los 35 para poder hacerlo. Siempre me ha apasionado la literatura, en general, y la de misterio en particular. El problema estribaba en poder compaginar ambas vocaciones, la literaria y la religiosa, tratando de escribir cosas atrayentes para el lector y al mismo tiempo respetuosas con la opinión de mis compañeros de Orden.

 P. ¿En qué se inspira para escribir “El caso Esteban. Los asesinatos de Aracena”?

R. La novela es totalmente ficticia, nada de los hechos principales está basado en sucesos reales, ni antiguos ni recientes. Sólo es una novela policiaca en la que se trata de investigar no sólo las circunstancias que llevaron a cometer esos asesinatos, sino también el proceso interior de los personajes a medida que va avanzando la historia.

 P. La novela transcurre en la serranía de Huelva, ¿cómo ha investigado sobre las costumbres lugareñas?

R. No he tenido que investigar mucho sobre la sierra de Aracena ya que la conozco bien desde niño. La familia de mi padre es de la zona y los veranos solíamos pasarlos por allí. De ahí que haya querido unir en una misma obra mi pasión por la literatura de misterio así como mi admiración por una tierra que tantas satisfacciones me ha dado desde que la conozco.

 P. En Aracena no se habrán ofendido por vincularles a un crimen aunque sea en la ficción…

R. En absoluto. Bien es cierto que en un principio tuve la idea de crear un pueblo imaginario, pero finalmente desistí de ello. Quise ambientarla allí precisamente para dar a conocer más la localidad, la cual es muy atrayente en todos los sentidos.

 P. ¿Por qué un joven sacerdote es enviado a investigar un crimen? ¿No está para eso la policía judicial?

 R. Ciertamente es tarea de la policía la investigación de los crímenes, y aunque no pretendo corregir la labor de nadie me pareció más atrayente que fuera un sacerdote quien atara los cabos sueltos de una investigación que quedó incompleta, más si cabe porque el sacerdote llegó a conocer personalmente a Esteban, de ahí que se vea implicado emocionalmente en ello.

 P. ¿Cree que las costumbres de los pequeños pueblos de España se deben mantener o se debe hacer campaña porque llegue allí también la evolución y no sólo la tecnológica, sino un importante cambio de mentalidad?

R. No debemos considerar que toda costumbre lugareña se deba a un estancamiento de una mentalidad rancia que deba corregirse en función de lo que se piense en una ciudad más poblada y con más oportunidades de modificación de las costumbres. En ese sentido, tal vez los pueblos pequeños pudieran aleccionar en valores a grandes ciudades donde el individuo se difumina en la masa y llega a convertirse en un número más, en un dato estadístico con poca relevancia.

También es cierto que hay cosas que deben evolucionar en los pueblos, ciertamente. Pero ese cambio y continua mejora es algo que nos incumbe a todos, individualmente, independientemente de donde vivamos y de donde seamos.

 P. ¿No teme a las críticas que pueda suscitar que un representante de la Iglesia publique una novela negra?

R. La verdad es que me trae totalmente sin cuidado. Hay opiniones para todos los gustos. Algunos opinan que debemos evolucionar con los tiempos, otros que debemos permanecer como estamos y otros que debemos volver a un pasado más estricto y austero. Como es imposible contentar a todo el mundo, yo he escogido ser feliz haciendo lo que me gusta.

P. ¿Ha encontrado alguna dificultad para la publicación del libro?

R. No tanto por parte de mis superiores como por parte del editor. Fue el editor quien me sugirió que suprimiese algunas partes escabrosas de la novela, con descripciones demasiado directas y precisas. Quizá con razón. Debo tener presente que no sólo soy un escritor que escribe, sino también un fraile que escribe y esto la gente lo tiene especialmente en cuenta. En cuanto a mis superiores, ellos me animan a seguir escribiendo.

 P. ¿Su labor pastoral, su día a día, sería merecedora de una novela?

R. Nunca hay tiempo para el aburrimiento y la ociosidad, que es enemiga de todas las virtudes. Lo cierto es que tengo prácticamente todo mi tiempo ocupado. Desde las 7:30 de la mañana digo misa en un convento de monjas. A las 11:30 la digo en la Macarena. Aparte los rezos de laudes, oficio de lecturas y vísperas con los frailes y las reuniones con grupos de la parroquia, hermandades, predicaciones… El poco tiempo libre de que puedo disponer lo dedico a la lectura y a escribir. Es mi forma de relajarme después de un intenso día de trabajo.

 P. ¿Está preparando algún nuevo trabajo literario?

R. Así es. Estoy en el proceso de documentación de mi siguiente novela. Había pensado continuar una saga con el joven sacerdote de mi primera novela, pero creo que esa idea la mantendré apartada para retomarla más adelante. Continuaré con el género de misterio, pero con nuevos personajes y en una nueva localización, que posiblemente sea en la propia Sevilla la cual conozco bien debido a que es la ciudad donde nací. Por lo general leemos novelas extranjeras ambientadas en ciudades extranjeras cuyos nombres solemos olvidar fácilmente, de ahí mi deseo de crear personajes e historias en mi propia tierra.

Portada de El Caso Esteban. Los asesinatos de Aracena

EL CASO ESTEBAN. LOS ASESINATOS DE ARACENA

Editorial Colección Caleidoscopio

Disponible en Casa del Libro

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Entrevista a Ana Fernández

ANA FERNÁNDEZ

“Miro a los ojos de los madrileños y me miran a los ojos. Eso me encanta”

Ana Fernández se dio a conocer al gran público con la película Solas de Benito Zambrano. Pero sus registros nos se limitan al cine. Su papel de Ruth en Regreso al hogar de Pinter marca su carrera sobre las tablas. Se nota que disfruta y es muy feliz haciendo este personaje. Tiene un aire de mujer tranquila, sosegada, que no se deja llevar por los excesos, lo que le aporta un tinte de intelectualidad y transmite un interés por cultivar el alma.

Ana Fernández en su camerino del Teatro Español

Ana Fernández en su camerino del Teatro Español

P. Ana, ¿cómo es tu personaje en Regreso al hogar?

Interpreto a Ruth que es la mujer de Teddy, que es el hermano mayor que seis años antes se ha marchado a América. Con la llegada de Teddy se desencadenan una serie de explosiones en este entorno familiar. Es una mujer de la que se sabe poco y lo que descubre el espectador es lo que irá contando y lo que irán contando de ella, sobre todo, su marido. Es madre, esposa y una mujer que se fue de un entorno cercarno a esa familia, según dice en un momento de la obra en el que recalca que no nació muy lejos de esa casa. Eso hace pensar que no se trata de algo nuevo para Ruth.

P. ¿La revolución la causa Teddy o la llegada de Ruth?

El principio de la guerra es con Teddy, el hermano mayor, no con ella.

P. ¿Y Ruth sufre ante esta vorágine?

Ella es una mujer capaz de analizar la situación ante la que se encuentra y de manejarla dependiendo de sus intereses, como hacen todos los personajes. Yo pienso que no sólo es una mujer que se deje llevar por la cabeza. Hay una fuerte intuición en lo que hace o no hace, dice o no dice. No es una obra que tenga una presentación clara de los personajes. Son escenas que se cortan y de una escena violenta se pasa a una de café, aunque la tensión esté en el subtexto. No sigue una estructura clásica y eso es lo fantástico de Pinter, que en él se mezclan todos los estilos, incluso hay algo del teatro de absurdo, aunque no la obra plenamente.

P. ¿Es difícil interpretar a un autor como Pinter?

R. Sí, pero es fascinante. Yo estoy encantada, disfrutándolo y muy orgullosa de estar en este montaje. Tener en Madrid una obra como Regreso al hogar es bueno, así como tener de pronto en cartel la obra de un premio nobel de literatura, que este mismo año nos dejó, y que se ha interpretado muy pocas veces en esta ciudad (el autor). Yo creo que es un autor de los grandes.

P. ¿Se siente mucha responsabilidad al interpretar a un premio nobel?

R. La responsabilidad es la misma. Esta obra es muy coral. Creo que en eso (Pinter) también es bastante inteligente. Hay pilares importante como el personaje del padre, Max o el personaje de Lenny. Son los dos jefes de esa manada, pero todos los personajes tienen una importancia y sin uno de ellos la obra no seguiría. Y Pinter en eso ha sido muy generoso con nosotros. En el caso de ella es la única mujer, así que doble regalo para una actriz.

P. ¿Qué simbología tienen las piernas de Ruth en este montaje?

R. Ella está en el imaginario de cada uno y cada uno se imagina la Ruth que quiere y con el espectador pasa lo mismo. Eso es muy lindo para quien la está interpretando. Las piernas son la sensualidad que luego llevan a la sexualidad. Hay mucha sexualidad en la obra también. Ella se maneja en un mundo de hombres, en una cultura machista y ella también tiene una cultura machista.

Ana Fernández

P. Ana, en tu experiencia como actriz cuando interpretas un personaje, ¿lo echas de menos cuando terminas el trabajo?

R. Sí, siempre. En cine me despido dos o tres días antes de acabar el rodaje. Dependiendo de la intensidad… cuando estás interpretando a un protagonista estás mucho más tiempo con él y notas la responsabilidad de otra manera. En cine pueden ser tres meses intensivos de búsqueda y de trabajo sobre un mismo personaje. El personaje de Ruth sé que me va a dejar huella. Es una despedida, dejas el camerino y la convivencia con tus compañeros. Además, Ruth  me permite la sensación de tener poder porque ella lo tiene.

P. ¿Te costaría ‘regresar al hogar’ de tu infancia y dejar Madrid?

R. Yo he descubierto en este tiempo que me voy sintiendo de allí donde estoy. No tengo grandes nostalgias, bueno, eso en mi tierra le dirían ser un poco descastá. Cuando me vine aquí eché de menos mi entorno, mi familia, mi gente, pero a Sevilla no porque sabía que Sevilla estaba ahí y que podría volver. El primer año que pasé en Madrid lo dediqué a descubrir Madrid. Lo pasé mal, no me veía haciéndome mayor aquí, pero porque yo estaba cerrada a una gran ciudad. Y de pronto pensé que era una tontería y el día que me abrí sentí que Madrid se abría para mí. Mi casa ahora está en Madrid. Ahora termino en el teatro y me voy muchos días caminando hasta mi casa. La gente de Madrid es muy agradable. Miro a los ojos y me miran a los ojos y eso me encanta.

P. ¿Qué es lo que más te gusta de Madrid?

R. Puede parecer tópico, pero los cielos de Madrid son impresionantes. Igual que el olor de Sevilla no se puede encontrar en otro sitio, a Madrid le pasa con el cielo. En mi calle, cuando llega el atardecer se ve como el cielo se apodera del asfalto y es impresionante. Y la lluvia. Me gusta mucho la lluvia en Madrid… y ya cuando hace buen tiempo y puedes mojarte y el asfalto está mojado y brillante, me encanta.

P. ¿Qué restaurante de Madrid nos recomendarías?

R. Esta noche voy a Nina. Estoy muy agradecida a ellos porque podemos llegar tarde, cuando salgo de trabajar, y que nos den de cenar y con una sonrisa de oreja a oreja es un gusto. Siempre hay un solomillo de buey cortadito con sal gorda. Sólo por eso merece la pena ir. Aunque en Madrid se come bien en muchos lugares. Por ejemplo, la tortilla. Es difícil encontrar un sitio donde no se coma buena tortilla en Madrid.

Dejamos a Ana meditando sobre su personaje en su camerino del Teatro Español. Ahí ha creado su hogar por una temporada. Las flores frescas no pueden faltar para crear la sensación de un lugar suyo, de intimidad, donde parece que sólo unos pocos afortunados hemos podido acceder. Mil gracias, Ana.

 

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Borja Cobeaga: “Cada vez que hablo de Pagafantas siento que estoy haciendo sociología de tres al cuarto”

Borja Cobeaga

“Cada vez que hablo de Pagafantas siento que estoy haciendo sociología de tres al cuarto”

Comenzó a hacer cortos con sus amigos durante la adolescencia porque la chicas del País Vasco le obligaron a buscarse otras aficiones. Es de los pocos españoles que ha paseado por la alfombra roja camino a la entrega de los oscars donde estaba nominado por su corto La primera vez. Después realizó varios programas de televisión. Hace pocos días nos regaló Pagafantas para deleite de los amantes de las buenas comedias. Ahora está “mirando al techo”, como él mismo dice, mientras escribe el guión de su siguiente película.  El sábado pasado estuvo en el programa Efecto Madrid de Radio Libertad para contarnos sus vivencias en torno a Pagafantas.

Borja Cobeaga

Borja Cobeaga

P. Borja, ¿en una nube después del estreno de la película?

R. No, con los pies en el suelo. Ya estoy pensando en la siguiente. La verdad es que es una gozada la recepción que está teniendo la película en cuanto a público, que se lo pasa pipa en la sala, y crítica, pero uno hace una peli para poder hacer la siguiente.

P. Entonces, ¿es como si hubieses pasado ya página?

R. Me gustaría. Es mi objetivo, pasar página y ponerme a rodar la siguiente. Estamos escribiendo el guión de la siguiente y esperemos que, de igual manera que este verano está en cartel Pagafantas, dentro de unos meses esté Retrasado, que es el siguiente proyecto.

P. ¿Fue muy difícil que llegase Pagafantas a los cines?

R. No. Es una comedia dirigida al mayor público posible y se hizo de una forma muy industrial y normal, con lo que ya antes de rodar teníamos distribuidora. Yo me siento muy afortunado porque oígo a amigos que viven infiernos personales de tres años de no estrenar la película, de dos años para obtener financiación… y la verdad es que a mí me ha ido todo bastante rodado.

P. No es una comedia al uso, no tiende al chiste fácil…

R. Decir que no es una comedia al uso ¿quiere decir que no tiene gracia? (risas). Yo traté de mostrar las cosas que a mí me hacen gracia, me considero espectador como todo el mundo y el primer espectador de un guión es quien lo escribe. Yo he intentado hacer la película que me gustaría ver a mí en el cine como comedia. Quizá también como soy de educación de colegio de curas no hay chistes de caca-culo-pedo-pis… a mí me encantan esos chistes, pero tengo una represión ahí. Me identifico al cien por cien con el humor de Pagafantas.

P. ¿Es posible la amistad entre hombre y mujer?

R. Cada vez que hablo de la película siento que estoy haciendo sociología de tres al cuarto. Yo no soy ni sociólogo ni antropólogo ni nada. Aunque me encanta hablar de sociología de baratillo.

Borja Cobeaga durante la entrevista en Efecto Madrid de Radio Libertad

Borja Cobeaga durante la entrevista en Efecto Madrid de Radio Libertad

P. ¿Cómo surge el término ‘pagafantas’?

R. Exite el término antes de la película. Es un término muy marginal, que gracias a un vídeo publicado en internet se popularizó. Yo no quería llamar la peli así, pero cuando vi que en Gran Hermano, en una de las últimas ediciones, a un tío le llamaban algo así como Dani, el pagafantas pensé que ya había entrado en el tuétano de la cultura popular.

 P. ¿Tenías claro que Gorka Otxoa era el personaje principal de la película?

R. La verdad que ya había trabajado con Gorka en el programa Vaya semanita, donde hacía mucho de pagafantas, también es amigo mío y yo no quería dar favoritismo ni preferencia. Probé a un montón de actores y el hizo la mejor prueba. Mientras escribíamos el guión Diego (San José) y yo pensábamos mucho en Gorka, en sus gestos… además es que se humilla como quien respira.

P. ¿Hay que haber sido un pagafantas para escribir este guión?

R. Creo que es importante. Gran parte de la película se basa en el realismo muy crudo que tiene, con lo cual yo he tenido que sufrir mucho.

P. ¿Sólo son pagafantas los chicos cuando quieren conseguir a una chica?

R. No, las chicas también son pagafantas con los chicos. Existen los pagafantas gays por lo que me han contado. Y no hay que olvidar a los pagafantas amigos para caer bien, para agradar… lo que distingue a un pagafantas es la humillación.

P. ¿Qué les dirías a todos esos chicos que ahora están siendo pagafantas?

R. Uy, fuera, fuera de ahí. No des ni una oportunidad ni un segundo. Escapa de esa situación porque no te lleva a nada.

P. Pero hay quien lo consigue con la insistencia.

R. Si se consigue por la insistencia, siempre estará bajo unos cimientos débiles.

P. Corre un rumor por Madrid que dice que quisiste enviar a María Asquerino a estudiar su texto del guión a un monasterio tibetano…

R. Sí, tuvo que concentrarse muchísimo. “Eres un pagafantas” es todo lo que dice en la película. Dice el título. Cuando llamé a María para el papel, me dijo que estaba contentísima porque no tenía que estudiar. Además, María ha anunciado que se retira con lo que no sé si ha tocado techo o suelo, pero me encanta que María se retire con Pagafantas. Aparte está estupenda y muy graciosa en la película.

P. ¿Nos puedes decir de qué va tu próxima película?

R. Yo siempre digo que es como Pagafantas, si le sumamos La jungla de cristal.

P. ¿Y de ese cóctel qué sale?

R. Sale un Pagafantas que transcurre en ocho horas en un hotel de aeropuerto donde la gente se queda atrapada por la nieve porque no pueden salir los aviones. Es en Nochevieja y no saben qué hacer. Hay que tomar las uvas, el cotillón… y un chico se reencuentra con la primera novia. Retrasado va de la mitificación de la primera novia.

Puedes escuchar la entrevista completa en Radio Libertad seleccionando sábado 11 entre 19:00 y 20:00.

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Entrevista a Charo Soriano

Charo Soriano

“A mí me gusta crear los personajes, no sólo decirlos”

Actriz de toda la vida. Dedicada en cuerpo y alma al teatro. Reconoce que si volviera a nacer, volvería a dedicarse al teatro. Sufrió junto a los autores y directores la época de la censura, pero recuerda aquel momento, por su intensidad, como algo especial, “algo tan maravilloso”. Tuvo la suerte de ser dirigida por Adolfo Marsillach en la polémica versión del Marat-Sade estrenada en 1968, por la que recibió el Premio de Intepretación en el ciclo de Teatro Latino. También reconocida en el cine donde destacan, entre otros, sus papeles en películas de Saura como El jardín de las delicias, Ana y los lobos o La casa de chivas por la que recibió el Premio del Sindicato del Espectáculo. En el Último viaje de Antonio Machado interpreta magistralmente a la madre amantísima del poeta.

Charo Soriano

La actriz Charo Soriano

P. ¿Qué conclusión saca el espectador de Último viaje de Antonio Machado?

R. La conclusión está muy clara. Es una historia supervisada por Ian Gibson, no hay ningún dato falso. Es un homenaje al exilio que cualquier ser humano en cualquier guerra tiene que dejar su casa, su familia, sus amigos y emprender un éxodo hacia no se sabe qué. En un momento dado a todos nos puede pasar o a cualquiera le pudo pasar. Y, sobre todo, sirve para darse cuenta de lo terrible de una guerra civil, que por desgracia siguen existiendo.

P. ¿Qué es lo más duro del exilio?

R. Yo, afortunadamente, no lo he vivido, pero estar en un país distinto, dejar todo tu mundo, tu vida, tus cosas personales debe ser de un desgarro terrible. Toda una vida que se deja de lado. Esto hace que las personas se sientan perdidas. Más aún si se rodea de las circunstancias que vivió la familia Machado. Antonio sabía que su madre se estaba muriendo y su madre sabía que a Antonio no le quedaba mucho tiempo de vida. La madre tambien sufría porque no sabía dónde estaban dos de sus hijos y además su hijo Manuel se separó de la familia por tener una ideología política distinta.

P. ¿Antonio Machado o su familia se sentirían identificados con la obra?

R. Ha habido parte de la familia que ha contribuido en la elaboración del texto. El otro día vino al teatro un señor que conoció a la familia Machado y cuando me vio salir del teatro me dijo: “¿Eres la madre? Es que en el papel que interpretas estás igual que ella”.

P. Sorprende la fortaleza de la madre de Antonio Machado.

R. Es un personaje con una fuerza impresionante aunque en todo momento emana cariño y ternura hacia su hijo enfermo. Ella llega a Francia con una salud más delicada que la de su hijo, pero resiste hasta que muere Antonio. A los tres día fallece ella. Eso me impactó. Si no fuera biográfico, pensaría que el autor se había pasado.

P. ¿La vida de Charo Soriano daría para una obra de teatro?

R. (Risas) Todas las vidas dan para una obra de teatro. Mi vida se ha centrado en el teatro. Si volviera a nacer, volvería a hacer teatro. También me ha gustado mucho el cine que he hecho, pero la pasión es el teatro.

P. ¿Tampoco has resistido a la televisión?

R. Llevo muchos años sin hacer televisión, pero he hecho muchos Estudio 1, que se cuidaban mucho, con muchos ensayos. Aunque la forma de trabajar en televisión ahora no me apasiona. Eso de que te den hoy un personaje y mañana tengas que salir a hacerlo… a mí me gusta crear los personajes, no sólo decirlos. Investigas el personaje y vas trabajando el personaje, estudiando por qué dice cada cosa y cómo se siente para expresarse así. Ese es el placer del teatro. Con la televisión, bueno, consigues popularidad.

P. ¿La popularidad es un placer o cansa?

R. Las dos cosas. Yo siempre he tenido claro que mi vida personal era mía, no quería contársela a un señor que no conocía de nada ni que investigasen sobre mi vida, ¿por qué? Yo a un amigo le cuento todo lo que quiera. Pero al igual que yo no opino de la vida de otros, nadie tiene por qué opinar de mi vida.

P. Comenzaste como meritorio del Teatro Español, ¿te acuerdas aún de aquellos días?

R. Síiii, me encantaba. Entonces había que tener un carnet que se obtenía estudiando tres años en el conservatorio o haciendo en un teatro nueve meses de meritorio para que pudieras trabajar. Todos los días me sentaba en una esquina del Teatro Español y me veía todas la obras. Me las sabía todas de memoria. Cuando terminé hice unos exámenes y quedé la número uno. Entonces se hacía la lectura de los textos con el autor y repartían los personajes. Al primer reparto que fui, para la obra El sexo débil ha hecho gimnasia de Poncela, me parecieron todos los personajes tan importantes que pensé que no había ninguno para mí, pero claro que lo había. Interpreté a una señorita huérfana que viajaba a Italia.

P. Ahora los actores tienen mucha más formación, pero no surgen grandes actores como entonces ¿por qué?

R. Ahora se dicen los personajes, pero no se crean. A mí me gusta crear los personajes, no sólo decirlos.  Yo tuve un profesor que nos decía que cuando se va al teatro y sin conocer a los personajes algo te atrapa de uno de ellos, ese normalmente es el primer actor. En el Último viaje de Antonio Machado ha dado la casualidad de que todos los actores creamos. Y eso se nota cuando el público sale emocionado.

P. Hoy el estreno de Marat-Sade ya no provocaría la revolución que causó cuando se estrenó en 1968 en el Teatro Español.

R. Claro que no. Hoy se puede decir todo y se puede hacer todo, pero en aquellas circunstancias era distinto. Durante la censura había un gran talento para decir las cosas sin decirlas. Había un talento muy agudizado. El estreno del Marat-Sade, dirigida por Adolfo Marsillach fue una noche memorable. Las protestas en la calle, apoyando la obra, fueron tremendas. Gente del partido comunista asistió a la representación y lanzó en el teatro panfletos con sus proclamas. Hubo quien dijo que habíamos pasado a la historia del teatro español porque habría un antes y un después del Marat-Sade. Estuvo sólo tres días en cartel, pero no por el escándalo que se organizó, sino porque estaba previsto así. Después se tenía pensado volver a Madrid, pero el autor, Peter Weiss, ordenó la suspensión de las representaciones como muestra de apoyo a las revueltas estudiantiles del 68.

P. ¿Añoras aquella época?

R. Fue una época preciosa. Las emociones se vivían más intensamente. Era algo tan maravilloso…

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