El montaplatos (por Animalario)

La compañia Animalario, y quizá debería personificarse en la figura de Andrés Lima, ha reinventado a Pinter. “El montaplatos” es una obra del literato británico que encarnada por Guillermo Toledo y Alberto San Juan adquiere un espíritu distinto, un acción más movida y un sentido del humor difícil de imaginar en otros montajes de este título quizá conseguido gracias a sobrepasar ligeramente la frontera de la naturalidad para llegar a la exageración, lo que parece que se está convirtiendo en una marca de la casa en Animalario, aunque sin duda saben acotarlo para que no llegue a molestar.

Este texto no es fácil, vivir con el absurdo, expresarlo y hacer comprender al público qué es eso necesita de cierto arrojo. Si la versión se adapta de tal manera que parece que los personajes podrían haber viajado en el metro con nosotros esa misma mañana, la tensión se relaja en el patio de butacas y el público entra sin dificultad. Y viene bien la facilidad para relajarse porque una función así necesita mucho relax.

La sala 2 de las Naves del Matadero se ha transformado para la ocasión y la escenografía del montaje envuelve todo el espacio. Se puede decir que todo está inventado pero aquí, a pesar de todo, el espectador se sorprende ante el primer encuentro con el lugar. Y a partir de ahí llega la oscuridad, la luz y el espacio sonoro que participan activamente de esta propuesta que, aunque cuente con imprevistos como que se rompa un somier o que San Juan tropiece en plena carrera hacia lo desconocido, encajados como si estuvieran ensayados, hacen de este “El montaplatos” un montaje distinto a cualquier idea preconcebida sobre esta apuesta.

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Los ojos

“Los ojos” me ha permitido volver a reencontrarme con el teatro de verdad, con el teatro que necesitamos para alimentar nuestro espíritu a través de los sentidos. Después de caminar durante semanas por un frondoso bosque de ortigas teatrales que me provocan una especie de prurito en los sentimientos difícil de curar, por fin, anoche encontré en la Sala Pequeña del Teatro Fernán Gómez un oasis en el que poder regodearse.
Pablo Messiez, autor y director de “Los ojos”, ha creado una historia llena de carga emocional, con cuatro personajes que sobreviven cada día a sus luchas internas, a sus miedos, a sus utopías, a sus ganas de triunfar en lo que cada uno de ellos se ha marcado como objetivo. Pero, además, Pablo recrea la historia a través de una especie de cuento onírico al que traslada al espectador gracias a esa escenografía rural, a ese transcurrir de secuencias casi cinematográficas, a esa iluminación creativa, a esa selección musical oportunamente encajada en su sitio en cada momento. Y todo para contar cómo esos personajes viven el mismo conflicto y deben elegir entre hacer o no hacer, avanzar o quedarse como están, luchar o tirar la toalla.
Fernanda Orazi, toda una “chica Messiez” a estas alturas, encarna apasionadamente a una Juana la Loca de nuestros tiempos, desencajada, melancólica y fuera de sí y encima Fernanda consigue que nos lo creamos. Marianela Pensado, a través de su personaje, conmueve y hace cómplice al espectador de su sufrimiento y le pone en la tesitura de aliarse o con ella o con su novio, Pablo, al que Oscar Velado le proporciona un ceguera impactante para quien lo ve. Y para rematar, Chabuca (Violeta Pérez) abre la puerta a la realidad de estos personajes. Ella es el origen del bien y del mal. Ella con su aire castellano descompone los sueños y fabrica realidades.
Tengo muy claro que a quien me pregunte las próximas semanas qué hay de bueno en la cartelera madrileña le rogaré que vaya a ver “Los ojos” en el Teatro Fernán Gómez por haber conseguido la excelencia.
Y a Pablo Messiez sólo le puedo dar las gracias por haber elegido como profesión la de hacer feliz a un público deseoso de autores y directores como él.

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ORGIAme

Relacionarse con el teatro íntimo signifca entrar en la dinámica del teatro de forma activa. Pero que nadie se asuste porque sólo aquel quiera tener su momento de gloria lo tendrá.
Santi Senso, director de la compañía Simbolia Teatro de los Sentimientos, sabe bien cómo trabajar la intimidad, sabe cómo meterse a sus espectadores, viajeros, huéspedes (o cómo corresponda llamarles en cada propuesta) en el bolsillo. Senso da una vuelta de tuerca a los sentimientos con este “ORGÍAme”, que es una adaptación muy libre del texto “Orgía” del siempre controvertido PierPaolo Pasolini. Con esta obra ‘singular’ de teatro, el director de Simbolia y protagonista de la representación, avanza en su carrera y nos ofrece un montaje mucho más profesional, menos naïf que las anteriores propuestas y se acerca mucho más al teatro en estado puro y le da una cercanía de la que durante tantos años el teatro ha estado alejado.
ORGIAme, en cada función, cambia de ubicación, habitualmente se representa en casas particulares, y regenera a su coprotagonista cada día. Sólo basta con “desear” encabezar su cartel para poder conseguirlo. Siguiendo unas sencillas pautas, cautelosamente dirigidas a quien quiera ser el centro de atención durante una noche, se podrá dar vida al montaje. Sólo es necesario mandar un mail a la dirección simboliateatro@gmail.com y los sentimientos como espectador o actor, según se quiera, empezarán a surgir.
Toda la información sobre ORGÍAme y el resto de montajes de esta compañía están en Simbolia Teatro

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Tres años

“¡Por fin el público se ríe con un Chéjov!” La actriz María Pastor repetía feliz tras el estreno de “Tres años”, la novela de Anton Chéjov, transformada mágicamente en obra de teatro por el excelso director de escena Juan Pastor que, según me consta, se ha desvivido por obtener un resultado como el que se puede ver sobre el escenario de su teatro, la Sala Guindalera.

Raúl Fernández da vida, en esta adaptación traída a la España de los años 30, al protagonista de la función y centro de atenciones de los personajes que le van rodeando. Raúl se viste el traje de Alejandro y sale al escenario para demostrar que esa vestimenta, entallada a su medida, da mucho de sí sin deformar las prendas. Raúl es una montaña rusa de emociones, toda ellas milimetradas, todas ellas exactas y precisas. Consigue que nos metamos en la vida del personaje y nos lo creamos. Esa es la función de un actor, un buen actor.

María Pastor no se queda atrás. Transmite al espectador, una vez más, la pasión que siempre demuestra con cada uno de sus papeles y proporciona el realismo necesario que debe tener toda interpretación. Con esta Julia enternece, estremece y se crece encima del escenario. María con la dirección de Juan aporta momentos conmovedores a veces conseguidos sólo con un gesto.

El resto de personajes interpretados por José Maya, Alicia González y el sorprendente José Bustos, que lo mismo interpreta que canta que toca el piano en esta función, son el complemento que aporta las pinceladas de humor y sufrimientos a la historia de amor entre Julia y Alejandro.

El amor es el centro de la vida de cada uno de los personajes de esta obra que con sus caprichos conformará el camino que marcará a cada uno de ellos con los giros que Juan Pastor ha querido darles desde la dramaturgia y desde esa dirección que no podía ser más precisa. Auguramos que el duro trabajo de Guindalera al completo será bien recompensada por el público madrileño a través de estos “Tres años”.

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Crece v20.11

Uno de los espectáculos que esperaba con más ganas tras el periodo estival era el Crece que cada año ofrece el Teatro Circo Price en colaboración con la Escuela de Circo Carampa. Mis ganas venían precedidas del buen recuerdo que quedó en mí tras las dos ediciones anteriores. Acrobacias imposibles, mucho riesgo sobre el alambre y sobre los trapecios, música desde la cuerda floja y un largo etcétera de actividades con un buen reconocimiento a cada una de las disciplinas interpretadas por jóvenes del mundo entero llegados hasta la Escuela Carampa.

El “Crece v20.11″, de inicio, no ha logrado evocar ese recuerdo indeleble y deseado que hasta ahora tenía por el ya habitual espectáculo que estrena la temporada del Price. Ha tenido que ser un conjunto de ventiladores -una paradoja ya que el estreno ha coincidido con el inicio del otoño- que hacían volar una sábana de plástico, que lo mismo adoptaba la forma de una figura humana que la de una bola hetérea, el que me haya encendido el resorte del interés por esta edición de Crece. Después ha llegado Alexandra Roger desde Canadá con el aro aéreo que ha hecho que viajáramos imparablemente por el cielo del circo. Y la danza contemporánea que emanaba en cada poro del espectáculo y actuaba como hilo conductor, aportando el ritmo requerido por un grupo de jóvenes artistas como es éste.

En tiempos de crisis aparecen “goteras” por todas partes. En este “Crece v20.11″ también, pero le han echado imaginación para saber tratarlas de forma estética y conseguir hacer arte con el continuo goteo.

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Concurso de teatro joven “Seabreltelón”

El Centro Juvenil “El sitio de mi recreo”, dependiente del Ayuntamiento de Madrid, ha convocado el II Certamen de Teatro Joven “Seabreltelón” Villa de Vallecas para premiar las mejores propuestas teatrales de entre aquellas que se reciban. Las bases del concurso se pueden encontrar al final de este post y se valorarán principalmente las ideas originales de jóvenes dramaturgos, las puesta en escena, la interpretación y la recreación de los distintos espacios (escenografía, vestuario, iluminación…).

El único requisito fundamental es que al menos el 60% de los miembros de la compañía tengan menos de 35 años. Las compañías deberán presentar sus propuestas en dvd, entre otras formalidades. El jurado, compuesto por profesionales del mundo del teatro, seleccionará cuatro de estas propuestas que serán representadas todas ellas durante el mes de noviembre en el Auditorio del centro.

El Centro Juvenil “El sito de mi recreo” apuesta fuerte por los jóvenes y valora su talento en este certamen con un primer premio de 800 euros y la representación de su función durante la VI Entrega de Premios Jóvenes con Talento, un segundo premio de 400 euros y un tercer y cuarto premio con una aportación de 200 euros. Los premiados serán seleccionados por el jurado tras la puesta en el escena de las cuatro obras de teatro finalistas.

Presentad vuestras propuestas siguiendo las indicaciones de las bases del concurso que aquí os dejamos. ¡Mucha suerte a los participantes!

BASES II CERTAMEN TEATRO JOVEN SEABRELTELÓN Villa de Vallecas

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Teatro Circo Price y Efecto Madrid te invitan a ver Crece 2011

El Teatro Circo Price y la Escuela de Circo Carampa colaboran activamente desde hace años a través del Laboratorio de Creación de Circo Contemporáneo en el que las nuevas promesas del circo desarrollan su talento, que es mucho y magnífico como han venido demostrando en las anteriores ediciones de Crece.

Este espectáculo mezcla danza con teatro, música, acrobacias, deporte y hasta artes plásticas para hacer disfrutar al público que vive momentos de enorme tensión ante los riesgos que asumen estos chicos que, llegados de todo el mundo, exponen en el Teatro Circo Price su trabajo conseguido a base de esfuerzo.

El Teatro Circo Price y Efecto Madrid quieren invitaros a disfrutar de este sorprendente espectáculo el próximo jueves 22 de septiembre a las 20:30 horas que tendrá lugar en el propio Teatro Circo Price. Si quieres participar en el sorteo y conseguir una invitación doble para este montaje, escríbenos un email a efectomadrid@yahoo.es indicando tu nombre y apellidos y una forma de contacto.

¡Mucha suerte!

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La caída de los dioses

O como dice mi amigo Manu “El resbalón de los dioses”. Y es que no se puede pedir a un espectador de teatro que conozca detalladamente una película para poder empezar a entender una obra de teatro. No, no y no, ni se puede ni se debe. Vale que sea una versión de la película homónima de Visconti, pero que eso sea la excusa, no la base.Los montajes teatrales tienen que ser autosuficientes y satisfacer las peticiones del público que siempre trata de salir con regusto agradable de toda función.

El descanso de “La caída de los dioses” en el día de su estreno fue “La huída de los humanos”. Periodistas, directores de escena, actrices, maestros de interpretación y un largo etcétera hicieron mutis por el foro del Matadero aprovechando que la larga obra daba un respiro. Y fue una pena porque la segunda parte tiene los momentos más salvables de esta función estéticamente llamativa, pero que se pierde en vericuetos de dirección y de algunas interpretaciones. Y con ello no me estoy refiriendo a Belén Rueda que, aunque en cine no me termina de llenar, en “La caída…” me sorprendió ni me refiero a Fernando Cayo que es un actor de los pies a la cabeza ya lleve alpargatas o porte una corona ni a Alberto Jiménez que con su aire de tío bonachón siempre consigue crear personajes reales.

Si el teatro contemporáneo (o moderno, llámenlo como quieran) es que Pablo Rivero enseñe el culo en escena, entonces “La caída de los dioses” es una obra muy moderna. El mismo Pablo Rivero que, a las órdenes de la versión, interrumpe la función y pide comprensión al ficticio director de escena  (y de forma extensiva y tácita se lo pide al público) ya que está interpretando su primera obra de teatro. ¿Recuerdan la versión popular y oficiosa del pasoble “Monolete”? “Manolete, Manolete, si no sabes torear… pa’ qué te metes”. Pues eso, o se arriesga sin pedir comprensiones que valgan o se ven los toros desde la barrera.

Tomaz Pandur, director de la función, ha dado mucho que hablar, en los círculos teatrales madrileños, sobre “La caída de los dioses” aunque quizá el tema de conversación no era el que el yugoslavo más hubiera deseado. Limar asperezas de este montaje lo haría redondo, pero eso supondría una revisión desde el principio y de base de este montaje.

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Carcajada salvaje

Cuando tuve noticia de que esta obra de teatro se iba a traer a las tablas del Bellas Artes de  Madrid no me dejó de sorprender la pareja protagonista formada por la grandísima Charo López y el inimitable, y no menos grande, Javier Gurruchaga. Confesaré que me esperaba cualquier cosa aunque me confiaba en que estos actores no aceptaran cualquier texto, pero siempre teniendo en cuenta que en tiempos de crisis nada es como era.

Esta función nos presenta dos personajes desequilibrados e histriónicos como podemos ser cualquiera de nosotros en determinadas ocasiones. Lo natural es que a los mortales nos sucedan los hechos que narran de vez en cuando y a ellos, a los protagonistas les pasa de continuo. Su autor, Christopher Durang, ha sabido plasmar momentos que todos vivimos, sentimos y sufrimos que, aplicando media vuelta de tuerca hacia el enrevesamiento casi psiquiátrico, los ha dado vida a través de estos dos personajes, excepcionalmente interpretados, y que llegan a conmover, a divertir y a ser odiados por el público.

Disfruten de esas dos fieras escénicas que saben aprovechar un texto que hace reflexionar sobre la vida misma sin caer en florituras desprovistas de interés.

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Ojos verdes

Que cuesta ver en teatro montajes que sorprendan y nos pellizquen en algún rinconcito interior es una afirmación que a los habituales del teatro madrileño nos tiene ya un poco aburridos. Por eso, cuando un recuerdo al gran Miguel de Molina se convierte en teatro y llega de la mano de una joven compañía catalana la satisfacción es doble, ya no sólo por saber que estos chicos han arriesgado con este montaje y han triunfado sino por poder disfrutar con un trabajo delicado y bien cuidado.

Un viaje por la vida de Miguel de Molina que no es más que un viaje por la historia de España desde la monarquía de Alfonso XIII pasando por la República y llegando a la Guerra Civil y posterior exilio del artista malagueño en Argentina. La Barni Teatre, con intengrantes que no alcanzan los 30 años y encabezada por Marc Vilavella, ha conseguido explicarlo todo tan minuciosamente que por unos segundos el espectador puede vivir y sentir, entre otros muchos momentos, la crudeza de lo que fue la Guerra Civil española desde una butaca de la sociedad del bienestar.

No deberían perderse esta oportunidad que el Teatro Fernán Gómez nos da a los madrileños hasta el próximo 2 de octubre.

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