Maluca. La coctelería de La Latina

Fachada de MalucaLa diversidad gastronómica y de bares de copas es completa en la siempre auténtica zona de La Latina. Se cierra el círculo de variedad y diversidad de locales con el Maluca, un coqueto bar que ofrece una amplia selección de cócteles que no tienen nada que envidiar a los que se pueden tomar en la gran manzana neoyorquina.

Son famosas sus caipirinhas de cachaça, pero en el ranking de su oferta situamos los mojitos de yerbabuena o albahaca que por su mezcla (no es lo mismo mezclar que agitar aseguran en Maluca) o por su hielo (que el hielo es fundamental para el gusto de un cóctel según asevera quienes los preparan en Maluca) tiene un sabor distintivo que hace que el prepardo ‘entre sin sentir’.

Pero no sólo de caipirinhas y mojitos vive el hombre en Maluca. La selección de mezclados se amplia desde el clásico dry martini (Martini seco con vodka y angostura),  al negroni (Campari, ginebra y martini rojo) pasando por el Maluca especialidad de la casa.

La movida barra de Maluca

La movida barra de Maluca

La buena música acompaña en todo momento al público de entre 25 y 40 que llenan el local en sus horas de mayor auge. Música fusión con toques de jazz, funky o soul consiguen alcanzar momentos de evasión en Maluca agarrando fuerte en la mano la copa de un cóctel preparado por expertos barmen.

Un conjunto de elementos que han hecho de este local un clásico en la noche de La Latina y cada día gana incondicionales y adeptos que no saben pasar el fin de semana sin tomar una de sus mezclas.

Maluca

Calle Calatrava, 13

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Vísceras humanas

El cocinero Andrés Madrigal

El cocinero Andrés Madrigal

La idiosincrasia de un país determina la forma de ser, las costumbres de sus habitantes y la manera en que son vistos extramuros, más alla de sus fronteras. Los platos tradicionales de cada estado pueden tener mayor o menor aceptación por lo foráneos, pero forman parte de su cultura. Muchos españoles no permiten que nadie de fuera venga a criticar lo que comen o lo que dejan de comer.

Pero cuando son ellos los guiris -porque cuando estamos fuera de España, los españoles somos más guiris que los británicos con calcetines blancos y chanclas que sonrosan cada verano nuestras playas- se creen en el derecho de poder despreciar impunemente las costumbres culinarias del país que visitan. Y eso que España tiene una extensa lista de platos que no podrían ser servidos en muchos puntos del resto del planeta, a saber, caracoles, sangre encebollada, callos, gallinejas, zarajos… por decir sólo unos cuantos. Pero que nadie nos hable de hormigas fritas o gusanos a la plancha, ¡qué horror! 

El espanto llega a la cara del ama de casa media, acostumbrada a cocinar toda clase de viandas de casquería, cuando se entera de que el reconocido cocinero Andrés Madrigal se comió una placenta en reducción de naranja. El rictus se le enternece a la señora cuando se hace conocedora de que la placenta era de su hija. Aún así, le provoca unas náuseas irrefrenables.

Pero el estómago no se le conmueve a la mari mientras se alimenta de las vísceras que ha elegido voluntariamente. La selección ha sido cuidada. Tenía varias opciones, pero elegió tragarse de pe a pa todos y cada uno de los minutos televisivos que retransmitían los instantes que seguían a un crimen de la España profunda, de aquellos que ya contaba El Caso.

Un hígado bien fresquito encima de la mesa. Y la señora, feliz viendo el plató que le han preparado bien condimentado con entrevistas a menores, guarnición de padres ejerciendo de legisladores improvisados y revuelto de manifestaciones por doquier. Esto no le levanta el estómago a un país. Eso sí, Andrés Madrigal parece un antropófago sólo porque quiso comer lo que dio el alimento a su hija antes de nacer.

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Hollybendas

Penélope Cruz a la llegada de la gala de los óscars

Penélope Cruz a su llegada a la gala de los óscars

A estas alturas ya son pocos los españoles que no saben que Pe ha ganado un óscar de la Academia de Hollywood a la mejor actriz secundaria de 2008 por Vicky Cristina Barcelona.

Hay quien no apostaba un duro por la madrileña, pero no sólo ahora en la última película de Woody Allen, sino desde el principio de su carrera. Es cierto que en sus inicios parecía la típica chica mona elegida como reclamo de juventud y buenas curvas -a las pruebas me remito en Jamón, Jamón-, pero poco a poco se ha ido ganando su lugar. Sus dotes interpretativas han ido mejorando y hasta aquí ha llegado, como poco.

Ahí la tienen, ganando un óscar merecidamente. Fue a recoger la estatuilla con un vestido de Pierre Balmain. Cuando el diseñador ideó el modelo, Pe no estaba ni en la imaginación de sus padres, como se suele decir. Un vestido vintage que lleva la friolera de 60 años colgado en la percha de la tienda (o eso es lo que yo he entendido).

La duda que surge ahora es si el precio será el mismo de hace 60 años o si tendrá precio de diseñador del 2009. Porque si los vestidos se revalorizan, visto como está el mercado del ladrillo, más de uno empezará a invertir en diseños de gala para vendérselo a las nasciturus futuras ganadoras de los óscars de los 70 -del 2000, obvio.

Pero con toda seguridad quienes más alegría habrán profesado por el premio serán los alcobendenses. Lejos de imaginar que el nombre de su ciudad saliese de los confines de la Comunidad de Madrid, han visto hecho realidad su sueño. Todo el plantel de megaestrellas del cine americano todavía tiene un zumbido en sus oídos en el que resuena el nombre de Alcobendas. Intuyo que con esta mención, Pe tiene ya asegurado el nombre de una calle en el nuevo barrio de Fuentelucha, que está a punto de inaugurar el Ayuntamiento de su pueblo natal, ahora ya ciudad. Baño de multitudes para la actriz. Lo estoy viendo.

Yo quiero parecerme a Pe. Quiero recibir un premio. Me da igual el que sea, pero eso sí, que me permita dar un discurso después de la entrega y agradecer a mi barrio de Usera que me acogiera hasta los 30 años. Quizá me quedaría sin calle, pero tendría la satisfacción, como Pe, de no renegar de los orígenes que me vieron crecer.

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Slumdog Millionaire. Una vida de concurso

Cartel Slumdog MillionaireLlegar hasta la fase final de un concurso de los que actualmente emite la televisión, no sólo la española, sino la mundial -volvemos a la globalización- es cuestión harto difícil.

El protagonista  de Slumdog Millionaire, Jamal – intepretado por el actor Dev Patel- lo consigue. Llega hasta la última pregunta del ¿Quiere ser millonario? hindú. Pero ser sabio en la India está penalizado. Las autoridades no entienden como Jamal, un joven de los suburbios, pueden saber las 20 respuestas a las difíciles preguntas planteadas. Lo que desconocen es que Jamal ha aprendido todas y cada una de esas respuestas con vivencias personales, muy duras algunas de ellas, que le han hecho fuerte y, a la vez, sabio.

Un recorrido por los últimos años de la India que refleja la evolución y los avances vividos por ese país. La dureza de intentar sobrevivir cada día, se entremezcla con los sentimientos enraizados de amistad y amor que los personajes del film transmiten. La lucha por evitar al enemigo, que se encuentra por todas partes, es otro de los puntales de este film.

La película tiene un formato innovador, que no deja indiferente al espectador, y que le conciencia sobre lo que pasa en oriente, sobre aquella forma de vida y sufrimiento, en contraste con el bienestar europeo.

Con una excelente fotografía -no en vano ha conseguido el óscar en esa categoría- la película adquiere un ritmo trepidante, de rapidez vertiginosa, conseguido por la varita de su director Danny Boyle, que ya cosechó grandes éxitos, entre otras, con Trainspotting. El baile que se marcan los protagonistas durante los títulos de crédito finales es una seña de identidad de Boyle.

10 nominaciones a los óscars de Hollywood avalan a esta cinta con una idea original, aunque en realidad es un guión adaptado del libro hindú de Vikas Swarup, ¿Quiere ser millonario? Ha ganado la estatuilla a la mejor película, al mejor director y a la mejor banda sonora, entre otras.

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El último ‘reality show’

Imagen de la boda de Jade Goody

Imagen de la boda de Jade Goody

La televisión ha ofrecido grandes sorpresas ideando programas que llevaban lo más profundo del ser humano hasta el último extremo. Hoy todo el mundo sabe qué es, en qué consiste y hasta identifica a algún concursante de Gran Hermano, que en su primera edición tenía el interés por saber la reacción del ser humano ante un encierro voluntario con un grupo de desconocidos. Las últimas entregas del programa no han dejado de ser meras emisiones de morbo a raudales.

Como  Gran Hermano, muchos han sido los reality shows que han plagado las televisiones del mundo -la globalización también ha llegado a la televisión y ya no existe esa emoción de viajar al extranjero y ver programas diferentes e impactantes, ya todos son iguales-. La Granja de los famosos, la Isla de los idem, Hotel Glam… perdonen que no sepa los nombres exactos, pero todos saben a qué me refiero.

El Reino Unido, y ya toda Europa, está sumida en la polémica generada por Jade Goody. Concursante de la tercera edición del ‘Gran Hermano’ en su edición británica, ha saltado a las portadas de los periódicos mundiales por hablar públicamente del cáncer de cuello de útero que está acabando con ella. El diagnóstico de la enfermedad corrobora que Jade se encuentra en una fase terminal.

Su fama nació en el Reino Unido no tanto por estar dentro de la casa como concursante como por las manifestaciones que hacía, a saber, desconocer lo que era un espárrago o pensar que Río de Janeiro era una persona. La pobre Jade tuvo la desgracia de nacer en un barrio marginal de Londres y vivir rodeada de drogas -su padre murió de una sobredosis- y de precariedad. Jade no era la única que vivía en ese desconocimiento, probablemente muchos de los vecinos de esta joven de 27 años era tan iletrados como ella. Y eso subió las audiencias. No se buscó el origen del problema ni se trató de poner una solución, no. Sólo se hizo leña del árbol caído.

Imagen de Jade Goody tras la salida de Gran Hermano

Imagen de Jade Goody tras la salida de Gran Hermano

Jade salió de la casa de ‘Gran Hermano’ con una biografía bajo el brazo, un perfume que llevaba su nombre y varios programas dedicados a su vida. Pero esta fama es efímera. Y de nuevo otras declaraciones de la concursante, en la versión británica del ‘Hotel Glam’, en contra de una compañera de concurso de origen hindú, que denotaban ciertas ideas racistas de Jade, le llevaron a caer en el valle de los famosos sin posibilidad de ascenso.

Pero Jade remontó. Esta vez lo hizo desde la desgracia de la enfermedad. De nuevo las críticas contra la joven promesa de la telebasura, de la televisión que no aporta nada y que entontece poco a poco. Se cuestiona que Jade haya vendido la exclusiva de su boda, celebrada esta semana, con su novio Jack Tweedy que acaba de cumplir una condena de cuatro meses por propiciar una paliza a un joven de 16 años. Pero hasta llegar a la boda ha habido un invasión de entrevista y reportajes, con el consetimiento y pago a la joven, sobre la enfermedad y su evolución. Es el camino hacia la muerte retransmitido en televisión. Eso sí, las imágenes de la muerte no se mostrarán, ¡qué moralistas! Goody dice que el dinero que cobra en esta etapa de su vida es para que sus dos hijos puedan vivir dignamente.

Espanta pensar que se haya podido llegar hasta aquí. Da miedo imaginar hasta dónde puede llegar el negocio audiovisual. No hay límites, todo vale bajo el paraguas de «la audiencia es la que manda». Una vez más vuelvo a pensar que la audiencia ve lo que se lo ofrece. Y si se ofreciesen programas que ayudasen a instruir, la audiencia también los seguiría, como sucedía en los comienzos de la televisión. Pero eso ya se ha convertido en utopía.

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El subconsciente del circo soñado en escena

Decir que Rain-como lluvia en tus ojos es un montaje artístico excepcional, no es exagerar ni tan solo un ápice. La combinación de elementos que recrean ese teatro de primeros del siglo XX, en el que se ambienta el último espectáculo de Cirque Éloizetraslada al espectador a sentirse un personaje más de la obra, a creerse una persona de inicios del pasado siglo. Esa es la facilidad que tiene esta producción para recrear perfectamente un momento del pasado, alejado del tiempo actual y sin embargo apreciado por su buen gusto. El buen gusto que Rain-como lluvia en tus ojos ha sabido subir al escenario, una delicia para la vista y el oído.

Sorprendentes acrobacias de dos artista de RAIN

Una de las espectaculares acrobacias que se pueden ver en este montaje

 

El Cirque Éloize comenzó su trayectoria en 1993 y aún no ha dejado de transmitir humanidad y teatralidad en sus montajes. Para este grupo de artistas está por encima de todo la dedicación a la investigación artística y logran conseguir nuevas técnicas interpretativas que han atraído la atención del público en sus más de 3.000 actuaciones  en un recorrido que ha llevado sus 6 espectáculos por más de 30 países. Los principales festivales del mundo como el de Edimburgo o el Iberoamericano de Teatro de Bogotá han contado con la presencia del Cirque Éloize.

 

La experiencia del director

El suizo Daniele Finzi Pasca dirige el espectáculo Rain-como lluvia en tus ojos. Daniele encaja perfectamente en la compañía. Conoce bien lo que es la humanidad y así lo demostró en 1983 al trasladarse a la India para cooperar con los niños necesitados. Destaca en el currículum de Daniele su participación como ideador y director del montaje Corteo, producido por el Cirque du Soleil, actualmente en gira por América del Norte.

Finzi Pasca tiene ya experiencia con Rain-como lluvia en tus ojos que dirigió por primera vez en 2003 en California y que ya ha paseado con gran éxito por Nueva York y San Francisco y ha conseguido el premio Theatre Award a la mejor producción en gira en Gran Bretaña.

Una creación innovadora que deja un regusto dulce al espectador, que quedará atrapado desde ese momento por el buen hacer del Cirque Éloize.

Estará en Madrid hasta el 1 de marzo. Después de Madrid seguirán de gira por España comenzando en Valladolid y pasando, entre otras ciudades, por San Sebastián y Córdoba para terminar en A Coruña el próximo 6 de junio.

Teatro Compac Gran Vía

Gran Vía, 66

91 541 55 69

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El estreno en Madrid de Rain-como lluvia en tus ojos

Efecto Madrid asistió al estreno en Madrid de Rain-como lluvia en tus ojos, el último montaje de la compañía canadiense Cirque Eloize que ser representará en Madrid hasta el próximo 1 de marzo.

Este espectáculo no puede ser asociado a la idea del circo tradicional, tradicionalmente dirigido a los más pequeños de cada casa. Rain-como lluvia en tus ojos también divierte y sorprende especialmente a los adultos. Se utiliza la fórmula del circo clásico renovada y devuelta al ambiente de principios del siglo XX. Una obra escénica que va más allá  del entretenimiento porque pellizca el corazón con la sensibilidad que transmite. 

El Teatro Compac Gran Vía recibió al público invitado al evento, entre quienes se encontraban personajes populares como el presentador Juan y Medio, el periodista Josemi Rodríguez-Sieiro, Beatriz d’Orléans o el afamado ganador de Gran Hermano Ismael Beiro, entre otros.

Juan y Medio, Maria Pineda e Ismael Beiro

Juan y Medio, María Pineda e Ismael Beiro en el estreno de Rain-como lluvia en tus ojos

Efecto Madrid estuvo allí, no quiso perdérselo para contarlo de primera mano a quienes estén ávidos de vivir experiencias diferentes y revivir la magia de la infancia, el desconocimiento de lo que ocurrirá un segundo después y la ilusión de ver imágenes, creaciones nuevas que aporten ilusión.

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La vida al revés, los sentimientos en su sitio

El curioso caso de Benjamin Button

Cartel El curioso caso de Benjamin ButtonEs llamativo como las buenas películas muchas veces se pueden reconocer tan solo por el título que llevan o por el cartel que las anuncia. Eso es lo que le sucede a El curioso caso de Benjamin Button. Una película que narra la particularidad de la vida de Benjamin Button -no desvelaremos porqué su caso es curioso- que a pesar de ser distinta a la del resto, los sentimiento siempre permanecen, afloran y aportan humanidad a los personajes, especialmente a Benjamin cuya vida parece sacada de un cuento.

Precisamente eso es lo que David Fincher, su director, quiso evitar: contar un cuento. El film, basado en una novela escrita en los años 20 por Francis Scott Fitzgeraldtransmite la resignación de un hombre que es distinto a los demás, que a pesar de creerse normal, nadie le ve como un ser corriente y la sociedad castiga a quien destaca por ser diferente.

Benjamin Button opta por ser una buena persona en contra de las circunstancias adversas que le han tocado vivir. Y justo en la mitad de su existencia, cuando alcanza la normalidad y se iguala al resto de los mortales, la vida le recompensa con el mejor regalo. Porque la vida, la sociedad, el estar en el mundo favorece sólo a quien sigue sus directrices, a quien no se sale del camino, aunque no haya sido elección suya ir por otro sendero. Cuando Benjamin alcanza la cotidianeidad y se adapta el ritmo que le toca y al del momento en que vive, encuentra la recompensa. Quizá porque en ese momento entra en la rueda en la que todos estamos metidos.

La interpretación contribuye mucho al buen hacer de la película. He de reconocer que Brad Pitt nunca estuvo entre mis favoritos, pero con la interpretación en su penúltima película estrenada en España, Quemar después de leer de los hermanos Coen donde intrepreta magistralmente a un joven obsesivo, y su papel como Benjamin Button, reconozco que he de incluirle en lo más alto del escalafón de los grandes actores. Los distintos registros que Pitt sabe interpretar dependiendo del papel que interprete en cada película no son ejecutables por un actor cualquiera. Cate Blanchett transmite la locura de la juventud y la ternura y comprensión de la mujer madura en el recorrido de la vida de Daisy en esta película. Magnífica actriz

Muy merecidas son sus 13 nominaciones a los óscars de Hollywood 2009. En la gala celebrada el 22 de febrero, sólo consiguió los óscars al mejor maquillaje y a los mejores efectos especiales, lo que no desacredita al film. Es una buena película.

Una fábula de amor, de entrega a los demás, de comprensión inigualable, de ayuda constante el prójimo, sin villanos que hagan daño, todo es extraordinario, todo entra dentro de la normalidad con la que Benjamin Button vive su vida.

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Dieta mediterránea. Sucesión de platos sin sal.

cartel dieta mediterraneaIr al cine a ver una comedia española en los últimos años supone salir de la sala con un buen sabor boca y un sonrisa en los labios. Pero a veces damos en hueso. En Dieta Mediterránea no se sale satisfecho del cine. A pesar de contarnos un historia que transcurre entre fogones, platos bien preparados y postres con excelente presentación a los sabores les falta sal, condimentos y ligazón entre ellos.

La película trata dos temas: la carrera fulgurante como cocinera de Sofia (Olivia Molina) y su vida sentimental con los dos hombres que la marcan para siempre, Toni (Paco León), su marido, y Frank (Alfonso Bassave), el tercero en discordia. De estas dos tramas que conviven en Dieta Mediterránea, la de la mujer luchadora, que busca triunfar en la profesión que ama, en este caso la cocina, puede mantener embaucado al espectador. Pero la historia sentimental de Sofía, por anodina, no hace más que quitarle realismo al film y decepcionar al publico.

El director de la película, Joaquín Oristrell, llevaba años queriendo llevar a la gran pantalla un guión basado en el éxito mundial que en los últimos años ha tenido la cocina española, con grandes representantes como Ferrán Adriá, creador del imperio empresarial elBulli, conocido casi universalmente por el buen hacer en su cocina.

Oristrell se ha esforzado por no darle un mero sentido gastrónomico a su creación cinematográfica y ha introducido el toque sentimental que no puede faltar en toda gran película. Pero en Dieta Mediterránea la historia de amor está deslavazada -término muy gastronómico-, insulsa, sin sustancia y, sobre todo, es difícil de creer.

En cuanto al elenco principal de actores, descatar los papeles masculinos y muy especialmente el trabajo de Paco León que salva parte de la película con sus intervenciones -las dos o tres carcajadas que se sueltan durante la proyección son gracias a Paco. Bassave es un actor correcto en este largometraje, obligado por circunstancias del guión a tener que mostrar varios desnudos gratuitos. Y a Olivia Molina le faltan tablas que podrá ir consiguiendo con otros trabajos y así meterá al espectador en la historia y la hará creíble. Recuerda a su madre, Ángela Molina, en alguna escena, aunque no tiene ese toque de ingenuidad y espontaneidad que la Molina ha transmitido siempre en su filmografía.

Los títulos de créditos dedicados a los promotores públicos de esta película -en su mayoría catalanes- sorprenden por la originalidad en su presentación al inicio de la película, pero resulta excesivo ese patrocinio en la escena en la que aparece un gran postre formado por una montaña de nata adornada con frutas variadas salteadas con banderitas catalanas… nuevamente cuesta creérselo.

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Mujer al volante…

Andrei Arshevin, jugador ruso del Arsenal

Andrei Arshavin, jugador ruso del Arsenal

Muchos de los comentarios y de las conductas de  los futbolistas no pasan desapercibidas, sobre todo, cuando sus lindezas van en contra de las buenas formas de una sociedad avanzada, social y culturalmente. En esta ocasión ha sido el nuevo fichaje del Arsenal, el ruso Andrei Arshavin. Poco más de dos días desde el sonado fichaje le han hecho falta al periódico The Sun para comentar lo que el jugador ruso escribió en su libro.

El libro -que no debe tener desperdicio- pone de manifiesto como Arshavin desprecia a las mujeres conductoras. Dice que si por él fuera, les retiraría a todas ellas el carnet de conducir, a lo que añade que las mujeres y los hombres son criaturas absolutamente distintas.

No está claro de dónde le viene al ruso esta animadversión hacia el género femenino. Se relaciona con un atropello que sufrió en su infancia que al parecer le dejó secuelas, al menos, psicológicas. O no. Hay que enteder el contexto de cada persona, su entorno social y la idiosincrasia de cada país, de cada cultura.

Los rusos se caracterizan por tener «sometidas» a sus mujeres al capricho de sus decisiones. Y esto no es lo grave. Lo grave es que las mujeres lo aceptan y lo entienden como algo normal: la mujer está para cumplir los deseos de su macho. Así me lo contaba una amiga rusa que está encantada cuando su marido llega a casa, le dice «buenas noches», le da un beso, se pone las zapatillas, se dirige a la mesa y cuchillo y tenedor en mano le dice: «quiero mi cena». Ella es feliz así -loable y respetable en la misma medida- teniendo un hogar y un marido que está deseoso de degustar su cena. Cena que  la mujer ha tenido que preparar cuando ha vuelto de su trabajo, a toda prisa para que su marido no se enfade.

Con estos precedentes no es de extrañar que el futbolista del Arsenal haga esos comentarios. Tampoco sorprende que haya buscado a una mujer que responda a sus cánones de belleza «alta y esbelta, con muslos estrechos y poca grasa. Si una mujer es así, no no me importan sus pechos. El color del pelo es igual. Lo que en realidad interesa es su estilo y su forma de comportarse».

Formas de vida y culturas distintas que sorprenden a este lado de Europa.

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